Por M. J. Moreno
Grandes hasta el exceso, fieles a su Rock N' Roll y canallas en las formas, así son Rubén y Leiva, así es Pereza. Y es que todos los mitos tienen algo de cierto y en este caso no iba a ser menos, porque solo hace falta mirar a los ojos a este par de madrileños (cuando no llevan esas enormes gafas de sol que les definen) para ver que las canciones que tanto cuentan, mienten y desmienten sobre el amor son el producto no solo de un duro trabajo, sino también de llevar encima mucha calle.
Comenzaron su andadura musical bajo el nombre de Pereza en 2001, donde su particular estilo (a veces bohemio y otras veces descarado hasta la saciedad), los pitillos, el pelo alborotado y sus letras sinceras empezaron a pegar fuerte marcando una nueva forma de hacer las cosas: con caradura. Fue su álbum "Animales" el que acertó de pleno y les dejó rodar por carreteras, salas llenas a reventar de gente y muchas chicas gritonas coreando su nombre, ya habían conseguido hacerse un hueco en el mundillo.
Así pues, y tras años de captar cada vez más "perezosos" en su secta, despega "Aviones", disco del que están profundamente enamorados: "Lo escuchamos a todas horas y no nos cansamos", afirman. Su alma roquera gira, esta vez, entorno al folk y el country. ¿Quién no querría perderse con ellos por la calle Bailén, 39?
¿Qué va a aportar "Aviones" a vuestros fans?
Leiva.- 17 canciones con otro sonido diferente al de siempre, un rollo más acústico, más íntimo y especial. Para nosotros* el mejor disco que hemos hecho nunca.
¿Por qué este cambio?
Rubén.- Porque ha salido así, la verdad. Empezamos a hacer las canciones más acústicas e íntimas y lo echamos para adelante.
Normalmente los artistas se toman más tiempo entre disco y disco y sin embargo vosotros en menos de un año presentáis otro trabajo, ¿ha sido precipitado?
Leiva.- Salieron las canciones estando de gira, muy frenético, pero muy natural. Antes de terminar la gira teníamos ya la mitad del disco, así que estaba todo muy hecho.
¿Cómo ha sido la toma de contacto con los fans?
Rubén.- Siempre pensamos que los fans van a desaparecer, que se irán con los "fulanitos" o los "menganitos", pero es grande ver como se siguen juntando para verte.
¿Cuál es vuestra canción favorita?
Leiva.- Hay dos canciones especiales que son "Champagne" y "Está lloviendo" que tienen un registro diferente al que solemos hacer.
¿Es cierto que la inspiración os llega siempre de madrugada?
Leiva.- Eso es un tópico que va siempre con nosotros, pero este disco está compuesto y grabado de día, es luz.
Quizá se os pongan etiquetas, debido a vuestra fama, ¿no?
Leiva.- Sí, a nuestra fama de drogadictos, pero no pasa nada, porque lo fuimos, lo somos y lo seremos dependiendo de los momentos. De todos modos siempre decimos que en un camerino de Pereza hay menos drogas que en una reunión de empresa de una marca de galletas. La gente piensa que nos pasamos el día tirados en el sofá, con mujeres y una botella de champagne en la mano, pero el dinero no nos da para tanto (ríe).
Si vuestra vida tuviera banda sonora, ¿cuál sería?
Leiva.- Supongo que pondríamos una canción de Sinatra, sería bonito*
Pasáis mucho tiempo juntos, ¿cuál es la mejor virtud y el peor defecto del otro?
Leiva.- Lo mejor de Rubén es su sentido del humor, y lo peor es que hace unas tortillas de patata malísimas, saben a cemento (ríe).
Rubén.- Leiva es un cachondo esa es su mejor virtud y su peor defecto, porque a veces sus bromitas me lo hacen pasar mal antes de entrar en un programa o de hacer una entrevista.
¿El Rock 'N Roll es más un modo de vida o una pose?
Leiva.- Ninguna de las dos, simplemente nos dedicamos a esto. Lo único que nos distingue del resto de la gente es que cuando vamos a comprar al Carrefour pagamos con dinero que sale de la música.
¿Por qué lleváis siempre gafas de sol?
Leiva.- Es una cuestión de imagen, pero para tocar en directo y para hablar en persona nos las quitamos.
Si todo lo que se dice de vosotros no se ajusta a la realidad, ¿cómo sois realmente?
Leiva.- Soy una persona normal con los mismos miedos que una niña de 13 años.
Rubén.- Aparentemente una persona normal, pero en el fondo soy un tío raro (ríe).
Leiva.- Es cierto, es el tío más raro que conozco.
¿Cómo lleváis la fama?
Leiva.- Somos personas normales, nadie nos persigue por la calle. Nuestra fama está bastante controlada. Igualmente tratamos de pasar desapercibidos.
Rubén.- Alguno hay por la calle que nos grita: "¡Pereza!" y ni siquiera sabe cómo nos llamamos.
¿Qué queréis ser de mayores?
Leiva.- Futbolista, aunque creo que ya llego tarde.
Rubén.- Ser el primero que pise la luna, porque todo lo que se conoce es un montaje. Estoy esperando a que los millonarios vayan primero como cobayas para luego ir yo.
Si algún día os tuvierais que retirar, ¿dónde iríais?
Leiva.- Siempre pienso que la huida no la descarto. Me iría a una casa que tengo en el campo con mis perros, mi huerto y mis tomates, allí todo está bien.
Rubén.- Me quedaría en mi casa o quizá me iría a algún sitio con mar Mediterráneo.
¿Una mujer sería capaz de separaos?
Leiva.- De momento no, pero lo cierto es que es por ese motivo por el que se separan la mayoría de los grupos.
¿Una meta?
Leiva.- Escalar un 3.000 me apetece muchísimo, pero musicalmente querríamos conquistar Argentina, porque el público de allí es impresionante.
Vuestras canciones siempre hablan de amor, ¿es autobiográfico o son ganas de darle una lección al mundo?
Rubén.- Lecciones nunca.
Leiva.- Nuestras canciones hablan de los sentimientos fuertes y del poco autocontrol que tenemos con el amor, que se nos va de las manos para bien y para mal. Siempre estamos metidos en líos de amor y por lo tanto siempre tenemos canciones. Hago esto en lugar de escribir en un diario o en lugar de matar a gente.
¿Es vuestra música entonces una terapia?
Leiva.- Sí, el día que deje de componer quizá mate a alguien.