MADRID, 20 Ene. (CHANCE) -
A punto de cumplir cuatro años de discreta relación y haciendo oídos sordos a los rumores de boda que les han perseguido insistentemente en los últimos meses, Gerard Piqué y Clara Chía se han convertido en inseparables, pero aunque es habitual que la joven catalana acompañe al exjugador del Barça en todos sus compromisos en esta ocasión prefirió quedarse en casa, librándose así del incómodo momento que vivió su novio al ser increpado públicamente por parte de varios aficionados.

Presidente y propietario del Andorra Fútbol Club, el ex de Shakira no se perdió el último encuentro de la Copa Catalunya que su equipo disputó en el Nou Sardenya de Barcelona. Sin su pareja pero con su padre Joan Piqué, el exfutbolista disfrutó del encuentro como si de un aficionado más se tratase, pendiente desde el palco presidencial de cada jugada sin ocultar su tensión ante la mala racha de juego que ha perseguido al conjunto en las últimas semanas.
Tras bajar al vestuario durante el descanso para charlar con los jugadores -con los que se mostró muy cercano y cariñoso- el Andorra vencía el partido; y era entonces cuando Gerard vivía un momento desagradable al dirigirse a su coche, cuando era increpado por un grupo de aficionados que mostraron su descontento a gritos.
Lejos de mostrarse nervioso o afectado, el exculé ha hecho oídos sordos a las críticas y también a las preguntas de la prensa, dejando en el aire qué le parece Álvaro Arbeloa como nuevo entrenador del Real Madrid después de burlarse en redes sociales de la eliminación del club blanco en la Copa del Rey al perder contra el Albacete en el debut de su excompañero en la Selección Española como sustituto de Xabi Alonso.