Archivo - Mujer durmiendo. - POVOZNIUK/ISTOCK - Archivo
MADRID, 11 Abr. (CHANCE) -
No hay nada mejor que un sueño reparador y no somos pocos los que a menudo 'fantaseamos' con la posibilidad de dormir 12 horas seguidas para recargar pilas de cara al intenso ritmo de vida que llevamos: trabajo o estudios, familia, amigos, la práctica de deporte, las tareas domésticas del día a día... Queremos abarcar tanto que en ocasiones le quitamos tiempo al sueño, cometiendo un error que nos puede costar caro.
Y es que un adulto medio necesita dormir entre 7 y 8 horas seguidas para descansar y afrontar el día con la energía necesaria, por lo que la falta de sueño puede llegar a convertirse en un serio problema y provocar dificultades a todos los niveles.
Sin embargo, en ocasiones, esa escasez de horas de descanso no se debe a una elección propia sino a un trastorno del sueño, el insomnio, cada vez más habitual entre la población; dificultad a la hora de conciliar el sueño y problemas para mantenerlo, lo que provoca que nos despertemos varias veces durante la noche o que nos desvelemos bastante antes de que suene nuestro despertador, arrastrando esta falta de descando durante todo el día.
TIPOS DE INSOMNIO
En función de la duración de este trastorno del sueño y de las causas que lo originan, podríamos destacar que existen diferentes tipos de insomnio:
- Insomnio transitorio: es el más frecuente y suele durar menos de una semana. Las causas principales pueden ser periodos de estrés, cambios de horarios o problemas emocionales, entre otros.
- Insomnio agudo: también conocido como insomnio de corta duración, aunque tiende a permanecer algo más de tiempo que en el caso anterior, entre una y cuatro semanas generalmente. La causa principal es el estrés.
- Insomnio crónico: como su propio nombre indica, este tipo de insomnio suele durar un período más largo de tiempo, más de cuatro semanas, y sus causas pueden varias entre trastornos psíquicos, médicos o incluso no existir ninguna causa principal.
CAUSAS QUE MOTIVAN EL INSOMNIO
Entre los motivos más frecuentes que provocan este trastorno del sueño, podríamos destacar varios, como por ejemplo el estrés - motivado por ejemplo por problemas familiares, laborales o en los estudios, que hacen que nuestro cerebro se mantenga activo por la noche y nos cueste conciliar el sueño -, las cenas pesadas - o el consumo de cafeína, alcohol y nicotina, que influyen en el insomnio igual que las comidas demasiado copiosas antes de irnos a la cama - el cambio de horarios - bien por motivos profesionales o por un viaje alteran nuestros ritmos circadianos y pueden provocarnos dificultades para dormir - o una mala rutina del sueño, en el caso de aquellas personas que suelen dormir una siesta por la tarde, que usan la cama para comer o trabajar o que realizan actividades estimulantes antes de acostarse.
Además, y aunque menos habituales, también pueden derivar en insomnio algunos problemas de salud mentral, ciertas enfermedades, el consumo de determinados medicamentos, el padecimiento de otros trastornos del sueño como la apnea del sueño, o algunos cambios derivados de la edad, entre los que destacan los cambios en los horarios y en la actividad.
CÓMO COMBATIR EL INSOMNIO
Lo primordial es conocer el diagnóstico y descubrir las causas que provocan este trastorno del sueño para acabar con él, pero también hay una serie de hábitos muy sencillos que nos pueden ayudar a mejorar la situación
En primer lugar, establecer unos horarios de sueño fijos pueden ayudar a regular el descanso. Acostarse y levantarse siempre a la misma hora puede ayudar a nuestro cuerpo a regular de nuevo los ritmos circadianos y se conseguirá dormir las horas necesarias y descansar. Para ello, también es necesario limitar o incluso eliminar las siestas, para así llegar a la noche con sueño.
Realizar actividad física durante el día también puede ayudar, aunque nunca cerca de la hora de acostarse, ya que puede hacer que el cuerpo se active, dificultando aún más el poder conciliar el sueño. Además, debemos evitar las cenas abundantes y limitar el consumo de cafeína, alcohol y nicotina cuando se acerca el momento de irnos a dormir.
Los complementos alimenticios como Aquilea Sueño Forte pueden ayudar, no solo a conciliar el sueño, sino también a mantenerlo durante la noche.
Relajarse antes de dormir también es de gran ayuda; prueba con un baño tibio, aromaterapia o música relajante, y crea un entorno confortable para dormir; aunque no le demos la importancia necesaria, un colchón y una almohada cómodos y un lugar libre de distracciones son básicos para coger el sueño. Por ello, intenta utilizar solo la cama para dormir, ya que así tu cuerpo asociará una cosa con la otra.
Además, existen ciertos remedios naturales que pueden ayudar a conciliar y mantener el sueño, como el consumo de plantas medicinales en infusiones - como la valeriana, la amapola de California, o la pasiflora - o incluir en nuestra dieta alimentos con un alto contenido en triptófano, como el plátano, los huevos, los frutos secos, los lácteos o el chocolate negro.
Y tú, ¿conoces algún otro remedio o tratamiento para evitar los problemas para conciliar el sueño?