MADRID, 14 Feb. (CHANCE) -
Ni flores, ni bombones ni una escapada romántica, el regalo de San Valentín de Kiko Rivera e Irene Rosales ha sido un encuentro fortuito entre ellos. Pero no estaban solos. El exmatrimonio ha coincidido a la hora del desayuno en el bar al que son asiduos y lo han hecho acompañados de sus respectivas parejas, Lola y Guillermo, pero además el DJ iba también con las dos hijas que tuvo durante su matrimonio con la influencer. Así que San Valentín ha hecho de las suyas y todo ha quedado en familia.
Parecía que el distanciamiento entre el hijo de Isabel Pantoja y la madre de sus hijas pequeñas iba a peor después de su última intervención durante un directo en TikTok, que le ha tenido en la cresta de la ola en estos últimos días y por ende a Irene y a Lola, a quien comparó, como hizo en su momento Shakira con Piqué y Clara Chía, con un Twingo y un Ferrari. La polémica estaba servida.
Pero este 14 de febrero todo podría haber dado un giro de 180 grados, aunque ni Kiko Rivera ni Irene Rosales han querido hacer declaraciones a la salida del local donde han disfrutado del desayuno. No se sabe si juntos, separados, si ha habido saludo entre ambas parejas, si ha habido acercamiento. Lo único cierto es que han sido Irene y Guillermo los primeros en salir del establecimiento, mientras que el DJ lo hacía minutos después, movía su coche y recogía a sus chicas. Todo bajo un silencio sepulcral y un semblante más serio que el que mostraba su exmujer minutos antes.