MADRID, 26 Mar. (CHANCE) -
La madre de Alaska, América Jova, es una persona de esas que nace una entre miles en una generación, que decide plantarle cara al sistema vigente en el momento social y política que le toca vivir y decide hacer lo que realmente le gusta y seguir única y exclusivamente sus principios, sin temor a represalias de ningún tipo y sin depender de nada ni nadie.
En el programa el Hormiguero, como ya lo hiciera en el reality de Alaska y Mario, América demostró que es una persona nada corriente, teniendo en cuenta la edad que tiene, ya que a punto de cumplir 88 años, no solo no le tiene miedo a la muerte, sino que tampoco le teme a la edad (y es más, ella misma se encarga de decir la edad que tiene sin ningún reparo) algo que ayuda a romper el tópico social de que "a las mujeres y más 'de cierta edad' no se les puede preguntar los años que tienen".
UN ORÍGEN MUY PECULIAR
La madre de Alaska vivió en Cuba más de dos décadas y ella cuenta que su familia, desde un principio, ya era muy peculiar, afirmando que "soy rara, siempre lo he sido y todo lo que me rodea también". América cuenta que su padre se separó de su madre y formó una familia, algo que la propia América no supo hasta muchos años después de que ocurriera, ya que en su casa reinaba total normalidad. La historia se repitió con su hija Olvido, ya que esta no supo desde un primer momento nada respecto a la separación de sus padres hasta que tuvo cierta edad, porque nunca discutían y evitaban conflictos.
El padre de América era el que cubría todos los gastos del hogar y su madre se ganaba la vida jugando al póker. Una habilidad que su hija no ha heredado ya que, según cuenta ella misma, "siempre pierde". La familia gozaba de una buena posición social y ejemplo de ello es que cuando era una niña, América tenía una criada de su misma edad, para que cumpliera todos sus caprichos.
La ex mujer del torero Manolín, siempre ha tenido muy buen ojo para las finanzas. Ella era la que se encargaba de llevar los contratos de sus dos maridos y a lo largo de su siva se ha ganado los garbanzos de muchas formas: fundó peluquerías y restaurantes, echando las cartas en televisión, vendiendo joyas,... "se me da bien vender joyas, los trucos están en tener los contactos, tenerlas puestas, yo vendía cosas baratas para mis amigas y las adquiría a bajo coste en el las subastas del Monte de Piedad a las que me acompañaba Alaska". A pesar de todo, América afirma que "he hecho de todo, salvo ser rica".
DOS MARIDOS Y MUCHOS NOVIOS
En cuanto a su vida amorosa, la madre de la componente de Fangoria, ha reconocido que ha tenido "dos maridos pero muchos novios, con los que me divertía mas que con mis maridos". América afirma orgullosa que ha repartido suerte a todos los hombres con los que ha estado porque "los conocía soldados y se iban de generales", es decir que salir con ella les daba suerte.
Así mismo, América reconoció que "el torero, mi primer marido, me puso mucho los cuernos", pero que ella también tuvo sus aventuras y es que "cuando conocí al padre de Alaska estaba todavía con él". La octogenaria más dicharachera del mundo de la televisión no se corta en aconsejar a las nuevas generaciones de mujeres aconsejándolas en tono jocoso que "si un hombre se hace viejo, déjalo que ya no sirve" afirma con una enorme sonrisa.
AÑOS 50 EN ESPAÑA
Cuando América regresó a España, pasó de vivir en una sociedad muy libre y donde los derechos se respetaban como era Cuba, a un país que no ponía las cosas nada fáciles a la gente de mente libre y abierta como ella. Pero, esto no le importó y continuó fiel a su estilo, tanto en la forma de vestir tan llamativa (con leggins y mayas de colores brillantes y estampados de leopardo) que le hacía firmar autógrafos por la calle porque la confundían con una estrella de cine americana, como en los demás ámbitos de su vida. Algo que su hija ha heredado y por lo que ha sido conocida desde sus primeras apariciones en televisión.
Al finalizar la entrevista, América reconoció que "siempre ha vivido como rica, pero nunca he tenido un duro" ya que "nunca he comprado nada, siempre he vivido de alquilada, cambiándome de casa cuando me apetecía". La suegra de Mario Vaquerizo quiso dejar claro que "ella no es, ni quiere ser ejemplo de nada" y que la muerte no le asusta, de hecho le encanta y que sigue un consejo que en su día le dio su madre, la abuela de Alaska, quién afirmaba que "hay que llorar cuando nacen los niños, cuando nos morimos, vamos todo al mismo sitio y no merece la pena".