Archivo - Ambiente antes de que tengan lugar las Campanadas de Fin de Año - EUROPA PRESS - Archivo
MADRID, 31 Dic. (CHANCE) -
La última noche del año está llena de pequeñas supersticiones que muchos repetimos casi sin pensar. Más allá de la cena y el brindis, Nochevieja se ha convertido en un catálogo de rituales para atraer suerte, amor o dinero al nuevo año.
El más conocido son las 12 uvas, una por cada campanada y cada mes que empieza. Hay quien acompaña cada uva de un deseo rápido, como si ese gesto ayudara a ordenar lo que quiere para los próximos meses. Otro clásico es la ropa interior roja, asociada al amor, la pasión y la energía; muchas personas la estrenan solo esa noche como amuleto.
También ganan protagonismo las velas y las joyas. Encender velas de distintos colores antes de medianoche -doradas para la prosperidad, blancas para la paz, verdes para la salud- se vive como una forma simbólica de "iluminar" el nuevo año. Colocar un anillo de oro en la copa del brindis quiere atraer estabilidad económica y abundancia.
No faltan los rituales en movimiento: dar una vuelta con una maleta para pedir viajes, quemar en un papel lo que se quiere dejar atrás o guardar una moneda en el zapato para llamar al dinero. Más allá de creer o no en ellos, todos comparten algo en común: nos permiten parar un momento, despedir lo vivido y recibir el año nuevo con ilusión y buenos deseos.