MADRID, 7 Mar. (CHANCE) -
Dolce & Gabbana vuelve a estar en el punto de mira. Hace algo más de un mes que la firma italiana era noticia porque, tras defender la familia tradicional, pasó a homenajear las que estaban compuestas por dos mamás y dos papás que ilustraban camisetas y bolsos de la firma y, ahora las culpables de que todo el mundo hable de la casa italiana son unas sandalias.
De tiras, con mucho color, adornos y pompones y de estilo étnico, en la web de D&G se vendían, por 2.395 dólares, bajo el nombre de "sandalias de esclavo". Sin embargo, en la descripción se las denominaba Bianca, un nombre algo menos polémico. Cuando la firma se percató del revuelo que se estaba montando, después de que la web Fashionista lo destapara, corrigió el nombre y su título pasó de ser sandalia esclava a decorativa.
Aunque durante una época a las sandalias de tiras se las llamó de esclavo, pronto las empezamos a identificar como sandalias romanas, un nombre a gusto de todos. Parece que Domenico Dolce y Stefano Gabbana no han aprendido la lección después de las acusaciones racistas que ya les cayeran en 2013 por los pendientes del rostro de una mujer africana de su colección de primavera-verano de ese año.
Esta no es la primera vez que una prenda genera polémica. De hecho, en enero un pañuelo de rayas beiges y azules de H&M incendió la red por su gran parecido con el talit, el manto tradicional de oración judío y el año pasado lo hizo una una camiseta de rayas marineras de Zara con una Estrella de David borada que, según el diario Haaretz.com, recordaba a los uniformes que los judíos eran obligados a llevar en los campos de concentración.