MADRID, 10 Feb. (CHANCE) -
Demostrando una vez más su profesionalidad y su entrega a su labor institucional a pesar de que no están siendo momentos fáciles tras el fallecimiento de su hermana menor, la princesa Irene de Grecia, el pasado 15 de enero, la Reina Sofía ha retomado su agenda oficial en Bilbao.

A punto de cumplirse un mes desde que perdió a la que era uno de sus grandes pilares, amiga y fiel consejera, la Emérita ha reaparecido públicamente este martes 10 de febrero dando una nueva lección de fortaleza durante su visita a la sede del Banco de Alimentos de Vizcaya en la localidad de Basauri, donde ha conocido de primera mano la donación -placas solares para reducir las emisiones de carbono y tener una energía más sostenible- que la Fundación que preside ha hecho a la entidad vasca.

Vestida de luto en señal de respeto a su hermana, Doña Sofía ha lucido pantalón tipo sastre en negro, chaqueta y blusa al tono, además de un favorecedor pañuelo estampado de cuadros en blanco y negro, prescindiendo de los toques de color que escoge habitualmente en sus apariciones.

Pero si algo ha destacado de este primer acto tras la muerte de Irene de Grecia ha sido su sonrisa triste y contenida, la mejor manera de agradecer el cariño y las condolencias que ha recibido en este trance tan doloroso de su vida en el que cuenta con el apoyo incondicional de los Reyes Felipe y Letizia, y del resto de su familia, especialmente pendientes de ella tras el golpe que ha supuesto perder a su hermana pequeña.
