MADRID 3 Oct. (Por Alba González) -
Luján Argüelles, vuelve al campo con la tercera edición de 'Granjero busca esposa'. Está vez, está encantada de que parte de la grabación se haya hecho en su tierra, Asturias. Lo de ser mamá, a pesar de que le apetece mucho, dice apartarlo, por el momento, ya que son muchos los proyectos que tiene por delante con Mediaset.
- Has comentado que esta será la edición más divertida de 'Granjero busca esposa'. ¿Tú también has disfrutado en esta edición más que nunca?
- En esta edición se cumplen todos mis sueños. Grabamos en Asturias -que eso fue estupendo- tenemos un concursante asturiano; los participantes son mucho más naturales en las citas, no van con recelo; el tema de las músicas me tiene encantadísima, yo soy una fan de todo lo que tenga que ver con Rafael. Entonces, este año para mí ha sido el granjero numero uno. Dicen que a la tercera va la vencida, y si el año pasado ya fue bien, confío en que este vaya mejor.
- Además, lográis el objetivo del programa, qué es que el amor triunfe...
- Sí, casi todos lo encontrarán. Al verles a todos feliz, tú no puedes más que estar contenta por ellos. Redonda, la edición ha sido redonda.
- ¿Crees que el amor realmente puede surgir tras unos focos?
- Creo que los focos es una presión, sí, pero al final te acabas olvidando. Si te quieres olvidar, claro.
- Tras el final del programa, ¿continúas manteniendo contacto con los granjeros?
- Tuve más en las dos primeras temporadas. En la primera incluso nos llamábamos, pero en esta edición, como también participan los familiares y graban más que en las otras, hubo menos contacto. Perdí la oportunidad de ser madrina y ahora ya no voy a poder serlo. Hombre, lo primero fue un poco excesivo. Me llamaban para contarme todo. Ellos tienen que vivir las cosas con sus chicas, sin que me metan a mí.
- 'Tienes 1 minuto', 'Granjero busca esposa' ¿enamorada del amor?
- Sí, sí. Que la gente se enamore, me encanta. Es cuando mejor estás.
- Y tú ya lo has encontrado...
- Sí, yo tengo la sonrisa, pero ese efecto que se tiene en el estómago, en el que no puedes vivir ni dormir, sólo te pasa en el proceso de enamoramiento. Si perdurase en el tiempo yo ya llevaría cuatro años medio muerta. Y ese momento, es lo más. Creo que la gente ahí es más feliz que nunca.
- ¿Luego la chispa baja con el matrimonio?
- Si me preguntas a nivel personal, no. Yo tengo un chispazo terrible. Creo que los años lo calman todo. No somos iguales con 18 que con 40. El amor no es igual de efervescente cuando eres joven que cuando estás conviviendo. Le odias por la pasta de dientes, porque quiere ver el fútbol, porque llega tarde, porque no ha hecho la compra... Hay un componente de odio que durante el enamoramiento no existe.
- Pero a ti te dura, ¿Qué haces para seguir con el chispazo?
- Obligarle a ir a la compra, cambiarle de canal... (Risas) Mi chispazo es como el de todo el mundo.
- Y lo de ser mamá. ¿Te apetece?
- Me encantaría, pero es que me pilla ahora mismo con mucho trabajo y mucha cosa. Y, lo que he dicho siempre, hay que ser muy responsable a la hora de decidir ser madre. Es una gran responsabilidad. No puedes tener un hijo para dejárselo a tu madre, a tu hermana o a una chica. Si no tienes otra opción, sin duda, pero imagino que llegará ese momento donde pueda estar pendiente de mi hijo.
- ¿Cuáles son esos proyectos que te tiene tan liada?
- Estoy con 'Granjero' y con varios proyectos relacionados con Mediaset. Además, estoy muy interesada en un proyecto de radio.
- ¿Qué echas de menos de tu tierra?
- Echo de menos lo bien que se come, el paisaje tan maravilloso que hay, que toda mi familia viva allí y echo de menos la tranquilidad. Aquí hay unos atascos increíbles.
- ¿Entiendes entonces a las mujeres que quieran dejar su vida por irse al campo?
- Yo creo que hay mucha gente que está replanteándose su vida y ve la vida en el campo como una opción. No sé si la crisis tendrá algo que ver, pero me parece maravilloso. Al final, vivimos todos en cuatro ciudades y recuerdo que hace poco en la radio dimos el dato de que un porcentaje altísimo de la población española, que sería como el 80%, vivía en las ciudades. Todos concentrados. Y eso no hay país que lo asuma. La gente tiene que volver a mirar al campo. Creo que eso está ocurriendo y espero que ocurra más.