Actualizado 02/08/2021 17:56 CET

Más sinergías harían posible mitigar cambio climático con desarrollo

Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, adoptados el 25 de septiembre de 2015 como parte de la Agenda 2030.
Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, adoptados el 25 de septiembre de 2015 como parte de la Agenda 2030. - UNDP

   MADRID, 2 Ago. (EUROPA PRESS) -

   Un mundo que combate el cambio climático y al mismo tiempo mejora los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) es posible, según un nuevo estudio publicado en la revista 'Nature Climate Change'.

   Científicos del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK) y del Instituto Alemán de Desarrollo han elaborado una nueva estrategia integrada que combina una ambiciosa acción climática con políticas específicas para el desarrollo, el acceso a los alimentos y la energía, la equidad global y nacional y la sostenibilidad medioambiental. Esta estrategia arroja nueva luz sobre los cuellos de botella, pero también sobre las sinergias para impulsar el progreso hacia los objetivos climáticos y de desarrollo sostenible.

   "Las políticas climáticas son cruciales, pero por sí solas no serán suficientes para lograr la transformación hacia un mundo sostenible y próspero para todos, una visión a la que se comprometieron los responsables políticos al adoptar el Acuerdo de París y los ODS en 2015. Ni siquiera uno de los 17 ODS se cumplirá hasta 2030 si el mundo sigue la trayectoria actual. Y esto era así incluso antes de la pandemia de COVID-19 --afirma en un comunicado el científico del PIK Björn Soergel, autor principal del estudio--. Pero la buena noticia es que también tenemos los medios para cambiar esto".

   En el nuevo estudio, los científicos presentan una Senda de Desarrollo Sostenible, una estrategia específica que protege a las personas del cambio climático y, al mismo tiempo, avanza hacia las metas de los ODS.

   Para ello, los científicos examinaron diferentes ámbitos de actuación, como la alimentación, la energía o la equidad global y nacional, y sus efectos sobre las perspectivas de cumplimiento de los ODS.

   El marco del modelo utilizado en el estudio pretende específicamente una amplia cobertura -de los ODS que van desde la no pobreza y el hambre cero hasta la acción climática y otros objetivos medioambientales-, ya que muchos de ellos interactúan entre sí y no pueden considerarse aislados.

   Además de las políticas climáticas coherentes con el Acuerdo de París, la vía incluye medidas adicionales como la nutrición saludable, la financiación internacional del clima y una redistribución de los ingresos de la tarificación del carbono en favor de los pobres.

   "Estas son algunas de las palancas para lograr un progreso real hacia los ODS para 2030 y para continuar por esta vía hasta 2050 y más allá. Nos permiten conciliar una vida digna para todos con el respeto a los límites ecológicos de nuestro planeta", afirma Soergel.

   Si bien las políticas climáticas por sí solas podrían aumentar el precio de los alimentos -entre otras razones por el aumento de la demanda de bioenergía-, no ocurre lo mismo cuando la protección del clima se combina con otras políticas específicas y un cambio de estilos de vida.

   "Un cambio en nuestros hábitos alimenticios hacia menos proteínas animales, como en la dieta 'Salud Planetaria' recomendada por una comisión de expertos, resulta tener efectos positivos de gran alcance", explica la científica del PIK y coautora Isabelle Weindl.

   "La dieta 'Salud Planetaria' es nutricionalmente equilibrada y contiene sólo cantidades modestas de alimentos de origen animal, por lo que es mucho más saludable que la dieta media de los países industrializados --prosigue--. Además, la producción de alimentos requeriría mucha menos tierra, agua y fertilizantes, y generaría menos gases de efecto invernadero, en comparación con las dietas con una alta proporción de carne o lácteos. Cambiar nuestros hábitos alimentarios contribuye, pues, a proteger el clima y nuestros ecosistemas".

   Del mismo modo, el abandono de los estilos de vida intensivos en energía en los países de renta alta equilibraría el aumento del consumo de energía necesario para un nivel de vida digno y la construcción de infraestructuras en los países de renta baja.

   Otra área de intervención incluye la equidad global y la mitigación de la pobreza en forma de financiación internacional del clima y una redistribución de los ingresos de la tarificación del carbono en favor de los pobres.

   "Descubrimos que las políticas climáticas también pueden reducir la pobreza en el Sur Global --explica Soergel--. Nuestro análisis muestra que fijar un precio a las emisiones de gases de efecto invernadero y utilizar parte de los ingresos de los países industrializados para apoyar políticas de desarrollo sostenible en los países de bajos ingresos beneficia tanto al planeta como a las personas".

   "Una 'mentalidad de silo' que considere el cambio climático como una cuestión aislada nos fallaría. Tenemos que combinar la protección del clima con una amplia estrategia de sostenibilidad. Esto implica una combinación de medidas políticas, con la tarificación del carbono como piedra angular importante, pero también incluye, por ejemplo, políticas redistributivas y medidas para promover dietas saludables y sostenibles y reducir nuestra demanda energética", concluye Elmar Kriegler, coautor del estudio.

   "Nuestro análisis presenta una posible vía hacia un futuro más sostenible y muestra que el bienestar humano puede conciliarse con la integridad planetaria --añade--. Corresponde a los responsables políticos y a la sociedad en general convertir esta visión en acciones tangibles".