La captura hace más resilientes a cientos de especies de moluscos

Mariscos recolectados por humanos de las colecciones de investigación del Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian.
Mariscos recolectados por humanos de las colecciones de investigación del Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian. - BRITTANY M. HANCE AND JAMES D. TILLER, SMITHSONIAN
Europa Press Ciencia
Actualizado: miércoles, 16 agosto 2023 11:02

   MADRID, 16 Ago. (EUROPA PRESS) -

   Más de 800 especies de moluscos capturados por el hombre tienden a ser más resistentes a la extinción, según un nuevo trabajo publicado en la revista 'Nature Communications'.

   Los científicos Stewart Edie, del Smithsonian; Shan Huang, de la Universidad de Birmingham, y sus colegas han ampliado drásticamente la lista de especies de bivalvos, como almejas, ostras, mejillones, vieiras y sus parientes, que se sabe que los humanos recolectan, e identificaron los rasgos que convierten a estas especies en objetivos principales de la recolección.

   También han descubierto que algunos de estos rasgos han hecho que este grupo de moluscos sea menos propenso a la extinción en el pasado y podrían protegerlos en el futuro. Los autores señalan ciertas regiones oceánicas, como el Atlántico oriental y el Pacífico nororiental y sudoriental, como zonas de especial interés para la gestión y la conservación.

   La investigación concluye que los seres humanos explotan unas 801 especies de bivalvos. Esta cifra añade 720 especies a las 81 que figuran en la base de datos de producción de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, lo que llama la atención sobre la enorme diversidad de moluscos que el ser humano recolecta y utiliza.

   Edie, conservador de bivalvos fósiles del Museo Nacional de Historia Natural, afirma que, afortunadamente, muchos de los rasgos que hacen que estas especies de bivalvos resulten atractivas para el ser humano también han reducido su riesgo de extinción.

   En concreto, estas especies viven en diversos climas de todo el mundo, con una amplia gama de temperaturas. Esta adaptabilidad favorece su resistencia frente a los factores naturales de extinción. Pero al mismo tiempo, la demanda humana de estas especies puede exponerlas a ellas y a los ecosistemas de los que forman parte a un mayor riesgo de destrucción.

   "Tenemos la suerte de que las especies que comemos también tienden a ser más resistentes a la extinción --afirma Edie en un comunicado--, pero los humanos pueden transformar el medio ambiente en un abrir y cerrar de ojos geológico, y tenemos que gestionar de forma sostenible estas especies para que estén disponibles para las generaciones que vendrán después de nosotros".

   "Resulta un tanto irónico que algunos de los rasgos que hacen que las especies de bivalvos sean menos vulnerables a la extinción también las hagan mucho más atractivas como fuente de alimento, al ser más grandes y encontrarse en aguas menos profundas de una zona geográfica más amplia", afirma Huang.

   "El efecto humano, por tanto, puede eliminar desproporcionadamente a las especies fuertes --prosigue--. Identificando estas especies y consiguiendo que se reconozcan en todo el mundo, la pesca responsable puede diversificar las especies que se recogen y evitar que las ostras se conviertan en los dodos del mar".

   Los moluscos bivalvos como las almejas, las ostras, las vieiras y los mejillones han filtrado el agua y han alimentado a los humanos durante milenios. En lugares como la bahía de Estero (Estados Unidos), la tribu indígena calusa recolectó de forma sostenible unos 18.600 millones de ostras y construyó una isla entera y montículos de 9 metros de altura con sus conchas.

   Pero la historia de la recolección de bivalvos por el hombre también está plagada de ejemplos de sobreexplotación, sobre todo por los colonizadores europeos y la pesca comercial mecanizada, que provocaron el colapso de las poblaciones de ostras en lugares como la bahía de Chesapeake, la bahía de San Francisco y la bahía de Botany, cerca de Sydney (Australia).

    Tras estudiar la bibliografía científica y darse cuenta de que no existía una lista exhaustiva de todas las especies que se sabe que son objetivo de la pesca, Edie y sus coautores se propusieron documentar la variedad de bivalvos utilizados por los seres humanos.

   Tras cotejar todas las especies que encontraron mencionadas en más de 100 estudios anteriores, los investigadores empezaron a investigar posibles similitudes y patrones entre los 801 bivalvos de la lista. El equipo examinó qué rasgos hacen que un bivalvo sea explotable por los humanos y cómo esos rasgos se relacionan con su riesgo de extinción.

   El estudio descubrió que los humanos tienden a capturar bivalvos de gran tamaño, que viven en aguas poco profundas, que ocupan una amplia zona geográfica y que sobreviven a una gran variedad de temperaturas. Estos dos últimos rasgos también hacen que la mayoría de las especies de bivalvos explotadas sean menos susceptibles a los tipos de presiones y riesgos de extinción que han eliminado especies del registro fósil en el pasado remoto.

   Los investigadores esperan que sus datos mejoren las decisiones de conservación y gestión en el futuro. En concreto, su lista identifica regiones y especies especialmente propensas a la extinción. Del mismo modo, la lista puede ayudar a identificar especies que requieren más estudios para evaluar su riesgo actual de extinción.

   A continuación, Edie anuncia que quiere utilizar los rasgos asociados a los bivalvos explotados para investigar las especies de bivalvos que actualmente no se sabe que sean recolectadas por el hombre.

   "Queremos utilizar lo que hemos aprendido de este estudio para identificar cualquier bivalvo que se esté recolectando y que aún no conozcamos --explica--. Para gestionar eficazmente las poblaciones de bivalvos, necesitamos tener una visión completa de las especies que se capturan".

Contenido patrocinado