MADRID, 20 May. (EUROPA PRESS) -
El 80 por ciento de los 3 millones de españoles que sufren asma presenta también síntomas de rinitis alérgica. Según los expertos, esto constituye un factor que, si no se controla, puede agravar seriamente el problema del asma, llegando incluso a ser origen de importantes crisis respiratorias que pueden requerir asistencia hospitalaria. Los últimos estudios demuestran que un control eficaz de los síntomas de la rinitis mejoran también el control de la enfermedad asmática.
El doctor Marcel Ibero, de la Unidad de Alergia del Hospital de Terrassa, explicó que ambas enfermedades comparten varios elementos clave de su fisiopatología. En las dos se puede observar la presencia de una serie de mediadores inflamatorios denominados leucotrienos, cuyo bloqueo, controla los síntomas clásicamente asociados a estas dos enfermedades, explicó.
Según este especialista, la rinitis alérgica es una enfermedad sistémica que se manifiesta en uno o varios órganos de choque. En este sentido, y desde un punto de vista terapéutico, el Dr. Ibero plantea la posibilidad de que "el hecho de tratar exclusivamente el órgano de choque no sea el enfoque más adecuado, debiendo hacerse necesaria la utilización de terapias que actúen a nivel de toda la vía aérea".
El doctor Luis Manuel Entrenas, del Servicio de Neumología del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, indicó en una rueda de prensa celebrada en Gran Canaria, que "existen evidencias que demuestran que tratar el asma de acuerdo a lo que indican los marcadores de inflamación, sería mucho más eficaz que actuar de acuerdo a las recomendaciones de diferentes Guías Internacionales, basadas en la evaluación del paciente mediante la espirometría".
Las actuales Guías de Tratamiento indican la necesidad de tratar el asma utilizando de base una terapia anti-inflamatoria, pero cuando ésta no es suficiente la tendencia es potenciar el tratamiento con broncodilatadores, "probablemente porque la manera habitual de medir la respuesta al tratamiento es la espirometría y no la evaluación sistemática de la inflamación, ya que estos métodos no suelen estar al alcance de la práctica clínica habitual", indicó el especialista.
En opinión de este experto, esta tendencia puede provocar que, en el caso del paciente con asma y rinitis alérgica, no se utilice el tratamiento más eficaz para controlar la inflamación de toda la vía aérea. En este sentido, destacó el papel de los antileucotrienos, "que se han mostrado tan eficaces como los broncodilatadores a la hora de controlar el asma, pero con un mayor poder de broncodilatación en el caso específico de la coexistencia de asma y rinitis alérgica".