Algunos sentidos táctiles acaparan mayor espacio en el cerebro, según un estudio en animales

Europa Press Ciencia
Actualizado: lunes, 26 marzo 2001 14:57

MADRID, 26 Mar. (EUROPA PRESS) -

Un estudio, publicado en la última edición de la revista 'Nature

Neuroscience', analiza cómo cierto tipo de topos desarrollan sus

canales perceptivos haciendo acopio de espacio en la corteza cortical

del cerebro, lo que se asemeja mucho al desarrollo de la capacidad

sensorial en los seres humanos.

No todas las superficies sensoriales son iguales en nuestro cuerpo.

Nuestro sentido del tacto, por ejemplo, es exquisitamente bueno en

nuestras manos y en la cara, y menos en otras superficies como, por

ejemplo, el abdomen. Se ha reconocido que gran parte del espacio

cortical del cerebro se dedica a superficies sensoriales claves y la

mayor parte tiende a aumentar la capacidad asociada con las áreas

correspondientes. Se estima, por ejemplo, que hay alrededor de cien

veces más tejido cortical dedicado a regiones de tamaños parecidos de

los dedos en comparación con el abdomen. El mismo principio de

magnificación cortical se da en otras especies animales, como las

ratas y los topos.

Para estudiar cómo trabajan las fibras de ciertas superficies

sensoriales, captando más espacio cortical, investigadores de la

Universidad de Vanderbilt, en Tennessee (EE.UU.), dirigidos por el

profesor Kenneth Catania han estudiado a un inusual animal, el topo

de hocico en forma de estrella. Estos animales tienen once apéndices

que rodean a cada orificio nasal. Cada apéndice contiene miles de

órganos mecanoreceptores y los topos usan sus radares para explorar

el medio ambiente y encontrar una presa. Un radar en particular actúa

como una fóvea (fosa) y se emplea para una exploración detallada de

objetos de interés. Catania ha mostrado anteriormente que este radar

foveal está hiperrepresentado en la corteza cortical adulta, incluso

cuando no se diferencia de ninguna forma obvia de los otros diez

rayos.

Ahora, estudiando el desarrollo de los embriones de topos de hocico

en forma de estrella, los investigadores muestran que el radar

destinado a convertirse en fóvea posee un historial distinto de

desarrollo: sus órganos mecanorreceptores maduran temprano y sus

terminales nerviosas asociadas están activas desde los primeros

comienzos en la corteza cortical. En poco tiempo, este radar se

adelanta en la competición por el espacio cortical. Los resultados

implican similaridades con recientes estudios sobre el sistema visual

e indican que el patrón final de cableado del cerebro puede estar

determinado en parte por el tiempo de los fenómenos que se producen

en el desarrollo.
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(EUROPA PRESS)

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