MADRID, 18 Jun. (EUROPA PRESS) -
Factores como la existencia de océanos más templados o una mayor humedad en la atmósfera sugieren que el cambio climático inducido por el ser humano aumentará la intensidad de los huracanes y de las lluvias, según un estudio del Centro Nacional de Investigación Atmosférica de Estados Unidos, cuyas conclusiones se publican esta semana en la revista 'Science'.
Los científicos han seguido la amplia actividad tropical del pasado año, incluyendo registros del número de los huracanes que han afectado a Florida y los tifones que han azotado Japón. Estas lluvias fueron asociadas con características de circulación a gran escala persistentes que dirigieron estos sistemas hacia tierra. Según los investigadores, se desconoce cómo el calentamiento global afectará a estos patrones de circulación.
Según los expertos, los vínculos más fuertes entre la intensidad de los huracanes y el cambio climático son un aumento a largo plazo de las temperaturas oceánicas y una elevación del vapor de agua en la atmósfera. Ambos procesos se encuentran ya en marcha y se espera que continúen. El vapor de agua adicional tenderá a producir lluvias más intensas dentro de los huracanes y un mayor riesgo de inundaciones en tierra.
Los expertos explican que la mayoría de los huracanes que han llegado a las líneas de costa de los Estados Unidos se originaron en el Atlántico norte tropical, donde las temperaturas de la superficie del mar en la pasada década han sido las más cálidas registradas. El vapor de agua de los océanos de todo el mundo ha aumentado aproximadamente un 2 por ciento desde el año 1988. La mayor temperatura de la superficie del mar y de la humedad de la atmósfera proporciona energía a los aguaceros y las tormentas que alimentan a los huracanes.
Según Kevin Trenberth, investigador principal del estudio, las simulaciones informáticas también sugieren un cambio en la intensidad de los huracanes hacia huracanes más intensos.
Según el científico, mucho más incierto es el efecto del cambio del clima inducido por el hombre sobre el número de huracanes. Los modelos están en desacuerdo sobre cómo el calentamiento global podría afectar a las corrientes de viento que pueden dar soporte o no alentar la formación de huracanes.
Según Trenberth, el número de huracanes y tifones tiende a mantenerse de un año a otro. Cuando la actividad aumenta en el Atlántico a menudo decrece en el Pacífico y viceversa, basándose en parte en los conocidos 'El Niño' y 'La Niña'.
El científico apunta a que, debido a que el número de huracanes varía considerablemente a nivel regional de un año a otro y de una década a otra, es difícil usar las técnicas estadísticas para extraer tendencias a largo plazo en el número de huracanes que se forman y por dónde se mueven.
El investigador señala que no existen bases teóricas sólidas para derivar conclusiones sobre cómo los cambios en el clima inducidos por el hombre afectará al número de huracanes o sus recorridos, y por ello cuántos afectarán al planeta.