Imagen del ganador Michael Seiden. - FUNDACIÓN BBVA
Fueron pioneros de esta innovadora estrategia terapéutica frente al cáncer MADRID 11 Feb. (EUROPA PRESS) -
Los investigadores Carl June (Universidad de Pensilvania, EEUU) y Michael Seiden (Universidad de Columbia, EEUU) han sido galardonados este miércoles con la XVIII edición del Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Biología y Biomedicina por sus innovadores trabajos en los tratamientos contra el cáncer a través de la inmunoterapia basada en las llamadas células CAR-T.
Ambos premiados fueron pioneros de esta innovadora estrategia terapéutica, que consiste en extraer linfocitos T del sistema inmune del propio paciente, cultivarlos en el laboratorio y modificarlos genéticamente para que sean capaces de reconocer y destruir selectivamente las células cancerosas al reinyectarse en su cuerpo, logrando así la remisión de la enfermedad.
"El comité ha acordado otorgar el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Biología y Biomedicina a Carl June y Michael Seiden por sus innovadores estudios complementarios en el desarrollo de células CAR-T para el tratamiento de pacientes con cáncer de la sangre, como la leucemia", ha señalado durante la lectura del anuncio Ali Shilatifard, titular de la Cátedra Robert Francis Furchgott de Bioquímica y Pediatría en la Universidad Northwestern (Chicago, EEUU) y presidente del jurado.
Asimismo, Shilatifard ha destacado que "decenas de miles de personas, entre ellas numerosos niños" se han beneficiado de este tipo de terapias. Además, este método "se está desarrollando ahora también para el tratamiento de tumores sólidos", como los de mama, próstata, colon y páncreas, así como para el abordaje de "enfermedades infecciosas y enfermedades autoinmunes", impulsando así un amplísimo y prometedor campo de investigación biomédica que "está revolucionando la terapia celular por medio de la ingeniería genética", concluye el acta del premio.
"Con esta técnica, gracias a la ingeniería genética lo que conseguimos básicamente es transformar los linfocitos T del propio paciente en soldados entrenados para reconocer y matar a las células cancerosas", ha explicado Shilatifard, quien ha añadido que puede definirse como un "cambio de paradigma".
Por su parte, Óscar Marín, catedrático de Neurociencia y director del Centro de Neurobiología del Desarrollo y del Centro MRC de Trastornos del Neurodesarrollo en King's College London (Reino Unido) ha subrayado que los investigadores han conseguido reprogramar los linfocitos T. "La idea que tenemos todos es que nuestro sistema inmune, los linfocitos T, están diseñados para combatir los patógenos, pero estos investigadores han demostrado que se pueden reprogramar nuestros propios linfocitos T para atacar directamente a las células cancerosas", ha agregado.
"Lo novedoso no es únicamente la capacidad que ya han demostrado para interferir en ciertos tipos de cáncer, sino las múltiples posibilidades que abre para nuevos tratamientos frente a muchas otras enfermedades", resalta Marín, secretario del jurado.
CREADOR DE LAS CÉLULAS CAR-T DE SEGUNDA GENERACIÓN
"Tenemos la suerte de contar con un maravilloso sistema inmunitario que nos protege de invasores como virus, parásitos o bacterias. Pero cuando se trata del cáncer, nuestro sistema inmunitario no siempre está preparado para afrontar ese reto", ha explicado Michel Sadelain.
Por ello, a principios de los noventa, el investigador francocanadiense -entonces en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York- empezó a explorar la posibilidad de ayudar al sistema inmunitario a combatir tumores mediante la ingeniería genética, enseñando a los linfocitos T a reconocer células cancerosas para eliminarlas.
Construyendo sobre los hallazgos de los primeros receptores de antígeno quimérico (CAR, por las siglas en inglés de chimeric antigen receptors) que el investigador israelí Zelig Eshhar (fallecido en 2025) había propuesto en 1993, Sadelain lideró el desarrollo de esta técnica para que fuera viable.
Aunque Eshhar había desarrollado una primera generación (1G) de CAR -proteínas sintéticas diseñadas en el laboratorio que se añaden a los linfocitos T a través de su modificación genética-, estas células 1G no sobrevivían en ningún organismo. Casi una década después, en 2002, Sadelain fue capaz de modificarlas y con su equipo logró crear las células CAR-T de segunda generación (2G), capaces de sobrevivir, proliferar y destruir células cancerosas in vitro en el laboratorio, lo que demostró la viabilidad de producir respuestas inmunitarias específicas y genéticamente programadas.
DEL LABORATORIO A LA CLÍNICA
En paralelo, desde la Universidad de Pensilvania, Carl June estaba investigando posibles tratamientos para enfermos de sida y logró un hito importante para el desarrollo clínico de las células CAR-T. Durante la realización de su carrera de medicina en los años setenta, se había interesado por el campo de la inmunología por una conexión personal: su madre padecía una enfermedad autoinmune, común en su familia.
Tras los avances preliminares logrados por Sadelain en el plano experimental, el siguiente reto era demostrar que la terapia celular podría funcionar en el organismo de los pacientes, ya que algunos investigadores sospechaban que su sistema inmune atacaría y destruiría las células CAR-T. En 1997, June demostró que los linfocitos T modificados para resistir la infección por el VIH no solo podían sobrevivir en el cuerpo humano, sino que persistían el tiempo suficiente para desencadenar respuestas inmunitarias.
Esa capacidad de permanecer en el organismo, que es fundamental para atacar el cáncer a lo largo del tiempo, abrió el camino a la realización de los primeros ensayos clínicos con células CAR-T en enfermos de leucemia. Fue en 2010 cuando los primeros dos pacientes, enfermos terminales de leucemia, accedieron a tratarse en un ensayo clínico entonces muy experimental diseñado por June, y recibieron una transfusión de sangre con células CAR-T, aplicando así en un entorno clínico los hallazgos desarrollados inicialmente en el laboratorio de Sadelain y probados con éxito en modelos animales.
June recuerda el asombro que sintió al comprobar que este tratamiento logró mejores resultados en personas que en los experimentos realizados en roedores: "Muchos ratones se habían curado, pero la terapia funcionó incluso mejor en los humanos, lo cual no es habitual. Fue extraordinario que nuestro primer paciente se curara con una sola infusión de estas células obtenidas de la sangre, y que durante diez años, conservara en su cuerpo células CAR-T, aunque luego falleció por COVID-19. El segundo paciente sigue vivo y todavía tiene células CAR-T en su organismo. Nunca pensábamos que funcionaría de manera tan eficaz".
HAN BENEFICIADO A MÁS DE 50.000 PACIENTES
A raíz de esta exitosa aplicación clínica, la primera terapia con células CAR-T fue aprobada por la FDA de los Estados Unidos en 2017 para su uso en niños y adultos jóvenes con leucemias agudas refractarias y algunos linfomas refractarios. Un año después, la Agencia Europea de Medicamentos autorizó también su uso en la UE y hasta la fecha, más de 50.000 pacientes con cánceres de sangre han sido tratados con éxito.
Hasta el momento, las células CAR-T no han demostrado la misma eficacia en tumores sólidos como los de mama, colon, páncreas o pulmón, que la que ya se ha alcanzado en enfermos con cánceres de sangre, y este es el siguiente gran reto en el campo de la inmunoterapia basada en la ingeniería genética impulsado por los dos científicos galardonados.
Sin embargo, ambos investigadores galardonados están convencidos de que con el tiempo este objetivo podrá alcanzarse: "Hay miles de laboratorios en todo el mundo, incluyendo el mío, investigando sobre cómo lograr que las células CAR-T funcionen en tumores sólidos, y estoy convencido de que lo vamos a conseguir", concluye June.