MADRID, 29 May. (EUROPA PRESS) -
Los niveles de ruido de las ciudades españolas "son muy altos, más
altos que la media europea", muy por encima de Francia, Inglaterra o
Alemania, y superiores a los niveles que marca la normativa
internacional y nacional, según recoge el libro "La contaminación
acústica en nuestras ciudades" editado recientemente por la Fundación
La Caixa. El pleno del Congreso ha debatido hoy el proyecto de ley
del Ruido, que se votará esta tarde.
Según los mapas de ruido analizados por los autores del libro,
Benjamín García y Francisco Javier Garrido, se deduce que Valencia
"es la ciudad que arroja peores resultados, y Zaragoza y Bilbao, los
mejores". El ruido por encima de 65 decibelios se considera "no
aceptable", mientras que por debajo de 55 decibelios es el nivel
adecuado.
Así, en Valencia sólo el 1 por ciento de los puntos de observación
ha dado niveles por debajo de los 65 decibelios, frente al 73 por
ciento de Zaragoza y al 74 por ciento de Bilbao. Por su parte,
Barcelona cuenta con un 7 por ciento de los puntos observados por
encima de los 75 decibelios, y en Madrid asciende al 14 por ciento, y
casi la mitad está por encima de los 65 decibelios en la capital. Por
el contrario, sólo el 6 por ciento de los puntos analizados en Madrid
está por debajo de los 55 decibelios, mientras que Barcelona presenta
un 21 por ciento.
Los autores, profesores de Sociología de la Universidad
Complutense de Madrid, señalaron que en los países del Mediterráneo
hay unos niveles de contaminación acústica superiores, porque la
cultura local considera el ruido como parte de las tradiciones, como
por ejemplo, la fiesta de las Fallas en Valencia.
COCHES: 80 POR CIENTO DEL RUIDO
La principal causa de ruido en la actualidad es el transporte, y
el 80 por ciento lo provocan los coches, por lo que García advirtió
que o se aprende a utilizar el vehículo de forma social y sostenible
o los niveles de ruido seguirán aumentando. Otras fuentes de ruido
son las obras "que pueden eternizarse en un lugar" y los locales de
ocio y diversión.
García indicó que hasta ahora no se ha prestado la misma
importancia a la contaminación acústica que a la ambiental y apuntó
la importancia de la concienciación ciudadana de que el ruido "no es
sólo molesto, sino que perjudica la salud física y mental", afectando
a la audición, presión sanguínea, sueño y relaciones sociales.
Según datos del CIS, sólo el 13 por ciento de los encuestados
consideró el ruido como un problema ambiental en el ámbito local.
"Aún cuando se reconoce que la vida en la ciudad es cada vez más
ruidosa, no se concede a este hecho la importancia que merece, ni se
aportan los medios necesarios para erradicar el problema", según los
autores. Asimismo, entre los efectos del ruido sobre la salud humana,
los autores apuntan que el ruido aumenta en un 20 por ciento la
posibilidad de sufrir infartos e incide sobre los estados de estrés e
irritabilidad.