MADRID, 3 Mar. (EUROPA PRESS) -
El corazón de las serpientes pitón aumenta hasta un 40 por ciento tras tragar su presa gracias a una proteína cardiaca contráctil llamada cadena pesada de la miosina, según un estudio de la Universidad de California en Irvine (Estados Unidos) que se publica esta semana en la revista 'Nature'.
Según los expertos, la serpiente pitón de Birmania o 'Python molurus' se alimenta intermitentemente consumiendo su presa al completo y cada vez que lo hace la masa del ventrículo de su corazón aumenta un 40 por ciento, causando como resultado una aceleración de la tasa metabólica del reptil.
En los humanos, un ejercicio regular e intenso puede mejorar el funcionamiento cardiaco con el tiempo, incluyendo la habilidad del órgano para bombear sangre, pero los científicos se preguntaban qué mecanismos biológicos eran los responsables de estos cambios positivos en el corazón.
Los investigadores estudiaron qué pasaba cuando las pitones necesitaban elevar su consumo de oxígeno para ajustarse a las demandas metabólicas, en este caso después de comer, para con ello encontrar alguna pista sobre la adaptación cardiaca en los humanos.
El estudio mostró un destacado cambio en el tamaño del corazón de las serpientes dentro de las 48 horas vinculado a la mayor síntesis de una proteína cardiaca contráctil conocida como cadena pesada de la miosina. La expansión al tamaño habitual del órgano es reversible y se produce mucho más deprisa en las serpientes que en los humanos, en los que puede tardar semanas en producirse.