SANTANDER, 6 Ago. (EUROPA PRESS) -
El deporte de alta competición supone un sobreesfuerzo que
conlleva a su vez un abanico de trastornos físicos y psíquicos, según
explicó hoy en Laredo (Cantabria) Bernardo Marín, director del
seminario "Introducción a la medicina de la educación física y el
deporte" de los Cursos de Verano de la Universidad de Cantabria.
Tras indicar que "los deportistas de élite son enfermos de élite",
este experto señaló que la "robotización" del deportista es cada vez
más frecuente", de forma que "se estudia de manera exhaustiva la
estructura y la coordinación del movimiento con el fin de conseguir
la mayor eficacia y rendimiento".
Marín que señaló que la instrumentalización del cuerpo humano
encuentra en la técnica uno de sus mejores aliados y las Olimpiadas
se convierten en el escaparate mundial para mostrar los mayores
avances en pro de un mejor resultado deportivo.
Así, explicó, algunos nadadores que participaron en las Olimpiadas
de Atlanta mejoraron sus marcas gracias a la utilización de una fibra
que permite un mayor deslizamiento y una mejor absorción del sudor.
"Los deportistas no se dan cuenta de que, con la instrumentalización
de su cuerpo, dejan de ser humanos", dijo.
Indicó en este sentido que el dopaje es uno de los mayores
peligros del deporte de alta competición. El consumo de sustancias
para mejorar el rendimiento deportivo entraña peligrosas
consecuencias que, en el peor de los casos, pueden conducir a la
muerte.
"El dopaje acorta la vida del deportista y ocasiona muertes
prematuras, como los diez fallecimientos registrados en el mundo del
ciclismo desde 1987 a 1995", subrayó.
Para Marín, los controles anti-dopaje, todavía inexistentes en
algunas prácticas deportivas, poseen un valor coercitivo y
disuasorio, aunque claramente insuficiente frente a los continuos
avances de las sustancias dopantes, que van muy por delante de los
exámenes de detección.
"Los dopajes del futuro se basarán en la modificación del genoma
humano y ya se están haciendo estudios experimentales con ese
objetivo", indicó.
Destacó igualmente que en el plano psíquico, la práctica del
deporte de alto nivel y la instrumentalización del cuerpo para
desarrollar al máximo las cualidades físicas y mentales origina
graves alteraciones en la percepción personal del deportista.
Así, según Marín, se produce un endiosamiento y una
"superpersonalización", que lleva a ver al resto de las personas como
seres inferiores. "Es un trastorno psicopatológico que provoca muchos
problemas y conflictos de convivencia con el entorno", concluyó.
| 06-Ago-2002 17:02:59
(EUROPA PRESS SALUD)
08/06/17-02/02 "
|
06-Ago-2002 20:45:01
(EUROPA PRESS)
08/06/20-45/02
"