MADRID, 7 Mar. (EUROPA PRESS) -
Un equipo internacional de científicos dirigido por especialistas
del Instituto Bernhard Nocht para Medicina Tropical de Hamburgo
(Alemania) han descubierto que una bacteria, y no el gusano parásito
que la porta, es la causa directa de la llamada "ceguera de los ríos"
o "ceguera del río", una devastadora enfermedad tropical que afecta a
18 millones de personas en África, la península Arábiga y
Latinoamérica.
Hasta ahora se pensaba que la enfermedad estaba causada por
gusanos parásitos que hacen túneles en la piel y liberan millones de
diminutos descendientes que se diseminan por todo el cuerpo hasta
provocar una reacción inmune que conlleva la inflamación de los ojos
y, posteriormente, la ceguera.
Los científicos acaban de descubrir que los gusanos en sí
probablemente no sean los culpables de la enfermedad, que más bien se
debe a la carga simbiótica de la bacteria 'Wolbachia' que llevan.
Esta carga es precisamente la responsable de la fuerte inflamación
que acaba en ceguera y provoca además graves problemas en la piel,
según informa en su último número la revista 'Science'.
Saber con certeza que la bacteria es el factor directo que causa
la virulencia de la enfermedad podría sugerir nuevas terapias para
combatir la "ceguera de los ríos", ya que estudios recientes han
indicado que la bacteria puede eliminarse con el antibiótico común
doxiciclina.
La "ceguera de los ríos" es la segunda causa de ceguera en todo el
mundo. Se transmite a los seres humanos por medio de la picadura de
las moscas negras infectadas con el gusano parásito 'Onchocerca
volvulus'. Actualmente, la lucha en contra de la ceguera de los ríos
se está realizando de dos formas, con programas para controlar la
propagación de la mosca negra y mediante la distribución de un
medicamento contra el gusano llamado ivermectina.
La larva de la 'Onchocerca' que deposita la picadura de la mosca
hace túneles en la piel, donde maduran y más adelante envían a sus
diminutos descendientes llamados microfilarias, que pueden emigrar a
través de la piel hasta los ojos.
Cuando las microfilarias mueren, desencadenan una respuesta inmune
grave, lo que causa la inflamación de los ojos y más adelante la
pérdida de la vista. El gusano 'Onchocerca' no viaja solo en este
recorrido. En todas las etapas de su ciclo de vida, los gusanos
contienen la bacteria 'Wolbachia', que parece ser su compañera
esencial.
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(EUROPA PRESS)
03/07/20-25/02
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