Un diamante de ocho quilates, machacado en nombre de la Ciencia

David Phillips
UNIVERSIDAD DE MELBOURNE
Europa Press Ciencia
Actualizado: miércoles, 11 noviembre 2015 14:00

   MADRID, 11 Nov. (EUROPA PRESS) -

   Un raro diamante de ocho quilates ha sido roto en mil pedazos en un intento de descubrir los secretos de su origen y de una potencial 'veta madre' de los diamantes.

   El profesor David Phillips, Director de la Escuela de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Melbourne, recientemente martilleó el diamante para extraer dos inclusiones raras, de color esmeralda.

   Las inclusiones están hechas de un mineral verde llamado clinopyroxeno, que contiene pequeñas cantidades de potasio radiactivo.

   Esto hace que sea posible fechar cuándo fueron despedidos los diamantes en la erupción de un volcán, después de que se formaron en el interior. Saber esto hace que sea más fácil llegar hasta la fuente original y la importantísima 'veta madre' de los diamantes.

   "Es como buscar una palabra única en 'Guerra y Paz' y en vez de tener que buscar en todo el libro, sólo hay que mirar a través de un puñado de páginas", dice el profesor Phillips en un comunicado.

   Este diamante del tamaño de un guisante valía 7.000 dólares sin tallar y se encontró en un río de Sudáfrica por la empresa de exploración Diamantes Namakwa. Es uno de los muchos diamantes de la Provincia del Noroeste cuya fuente es ampliamente debatida, pero hasta ahora desconocido.

   Namakwa Diamantes donaron la gema - además de un diamante de 0,75 quilates más pequeño - al profesor Phillips con la esperanza de que pudiera dar algunas pistas.

   Recientemente, el profesor Phillips y un equipo de la Universidad de Melbourne fechó con éxito inclusiones de clinopiroxeno de diamantes procedentes de la costa de Namibia, trazando su origen hasta volcanes a más de 700 kilometros de distancia.

   El profesor Phillips ha realizado muchas extracciones de inclusión de clinopiroxeno, pero generalmente de gemas mucho más pequeñas en tamaño. Nunca se había roto un diamante de este tamaño antes y admitió que la posibilidad de recuperación de la inclusión fue "50/50". "Las piedras grandes son mucho más difíciles", dice el profesor Phillips.

   "Hay un riesgo de pulverizar las inclusiones de clinopiroxeno y arruinar el experimento - y el diamante." Pero el proceso 'delicado' de martillear los diamantes en pedazos fue un éxito.

   Phillips ha enviado ya las inclusiones para ser irradiadas en el reactor nuclear de la Universidad Estatal de Oregon, que luego devolverá las inclusiones de la Universidad de Melbourne para ser fechadas en su espectrómetro de última generación. Se espera que los resultados a principios del próximo año.

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