SALAMANCA, 9 Jul. (EUROPA PRESS) -
El director del curso de verano de la Universidad de Salamanca sobre
"Nutrición y Cáncer", Ricardo Tostado Menéndez, quiso llamar la
atención de los consumidores a los que les pidió calma ante las
últimas noticias acerca del aceite de orujo de oliva.
"Que haya salido en la prensa no quiere decir que este producto sea
tóxico y que vaya a producir cáncer", insistió hoy Tostado, quien
explicó que desde hace tiempo es conocida, de manera experimental, la
existencia de sustancias que pueden incidir en la aparición del
cáncer en determinados productos, ya sea por contaminación o por su
aparición durante el proceso de elaboración, aunque afirmó que "lo
que hace falta saber es hasta qué limites eso puede afectar a los
seres humanos".
En este sentido, Tostado explicó que "no se pueden extrapolar
directamente los resultados obtenidos en la experimentación con
animales a los hombres, por lo que ahora hay que saber son aspectos
como cuánto tiempo y que cantidades son necesarias para que esas
sustancias afecten a ser humano". Según declaró el director del curso
sobre "Nutrición y cáncer", lo que si puede asegurarse es que para
que dichos elementos constituyan realmente un problema serio para la
salud de las personas "tienen que encontrarse en cantidades muy
altas" y que "la persona esté sometida a ellos durante muchísimo
tiempo".
En opinión de Ricardo Tostado, el hecho de que las autoridades
sanitarias hayan decidido retirar del mercado el aceite de orujo de
oliva supone una medida preventiva "lógica" y "obligatoria" que, sin
embargo, "no quiere decir que el aceite de oliva sea malo, sino que
es necesario estudiar las causas y los efectos de aquellos lotes de
este tipo de aceite que han registrado un nivel mayor de estas
sustancias tóxicas".
"Todos sabemos que la recombustión de los alimentos puede producir
sustancias tóxicas, como los hidrocarburos aromáticos del aceite de
orujo de oliva, pero ahora nos hace falta conocer cuáles son los
límites para su consumo", señaló Tostado, que recomendó una dieta
rica en vegetales y en fibra, así como evitar el abuso de las grasas
saturadas.