LONDRES, 2 Feb. (EUROPA PRESS) -
Los expertos británicos enviados a la Antártida para investigar el
impacto de los vuelos militares sobre los pingüinos, han desmentido
el mito de que estos pájaros se caen de espaldas cuando un
helicóptero sobrevuela sus cabezas.
Según los investigadores, los denominados 'pájaros bobos' se
tambalean un poco pero siguen de pie. Durante cinco semanas un equipo
del British Antarctic Survey (BAS) estudió el comportamiento de 1.000
pingüinos reales, que miden más de un metro y pesan más de 30 kilos,
de la isla de Georgia del Sur mientras helicópteros tipo Lynx volaban
sobre sus cabezas.
"Ningún pingüino real se cayó cuando los helicópteros pasaron",
declaró el jefe del equipo, el doctor Richard Stone, añadiendo que
cuando los helicópteros se acercaban "los pájaros se quedaban
callados y dejaban de llamarse unos a otros, mientras que los
pingüinos más jóvenes huían del ruido, por puro instinto animal".
En conclusión, según el doctor Stone, los vuelos a una altura de 305
metros causaron "sólo efectos menores y transitorios" en los
pingüinos reales. La investigación trataba de comprobar si eran
ciertos los temores de que los modelos alimenticios de los pingüinos
se veían afectados por la actividad aérea en la región.
El mito de que los pingüinos se caían de espaldas cuando pasaba un
avión sobre sus cabezas comenzó a circular cuando los pilotos
británicos regresaron de la Guerra de las Malvinas en 1982. Algunos
de ellos aseguraban que cuando pasaba un avión los pingüinos iban
echando la cabeza hacia atrás hasta caerse los unos sobre los otros.