Los físicos Jorge Mira (USC) y José Mª Martín (US) alertan de un "error" en un estudio de Stanford sobre cambio horario

Europa Press Ciencia
Publicado: miércoles, 21 octubre 2026 15:02

SANTIAGO DE COMPOSTELA 21 Oct. (EUROPA PRESS) -

Los físicos Jorge Mira (Universidad de Santiago de Compostela) y José María Martín Olalla (Universidad de Sevilla) han publicado en la revista Chronobiology International una aportación en la que advierten de un "error crítico" en el programa informático empleado en un estudio publicado en septiembre de 2025, que relacionaba la práctica del cambio estacional de hora con aspectos negativos para la salud.

Así, el estudio rechazaba el cambio de hora, y apostaba por el mantenimiento del 'horario de invierno', alegando que estaba relacionado con problemas como infartos, accidentes cerebrovasculares, obesidad, etc.

Se trató de una investigación realizada por científicos de la Universidad de Stanford (EE.UU.), que tuvo repercusión mundial por emplear la base de datos del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estadps Unidos. Dicha base de datos contiene la prevalencia a nivel de condado de 29 enfermedades agudas y crónicas.

Para llegar a esas conclusiones, vincularon dichas prevalencias con el desfase circadiano anual (el acumulado a lo largo de un año de los valores absolutos de pequeños reajustes que ocurren para mantener sincronizados el reloj biológico y el ciclo luz-oscuridad), obtenido de un modelo biológico y computacional desarrollado por los autores del estudio.

El desajuste circadiano obtenido era mayor con el cambio de horario y menor con el horario de invierno permanente, mientras que la hora de verano permanente presentaba una métrica intermedia entre ambas opciones.

Jorge Mira y José María Martín han descubierto un error que cuestiona esos resultados. Así, al calcular la diferencia entre el meridiano local y el meridiano horario de referencia, los autores introdujeros un signo erróneo, que equivale a trasladar las posiciones de los condados analizados de este a oeste.

Por ejemplo, Detroit, situada en la parte occidental del huso horario de la Costa Este norteamericana, fue transportada por el código del modelo a la parte oriental de ese huso, en medio del oceáno Atlántico.

CORRECCIÓN DEL ERROR

Como consecuencia, los desafases circadianos anuales calculados en el trabajo original se refieren a esas localizaciones erróneas. Estos valores fueron contrastados con las métricas de salud reales de las localizaciones correspondientes, por lo que, ha señalado José María Martín, "hasta que los autores no rehagan todos los cálculos, los resultados no están avalados empíricamente". Los investigadores de Stanford publicaron una respuesta en la que reconocen el error detectado, pero "le restan importancia".

Jorge Mira y José María Martín Olalla analizaron tamén los valores medios recalculados por los autores del estudio original tras aceptar el error, y han advertido que los nuevos valores obtenidos no permiten mantener que la hora de invierno permanente sea mejor que la de verano permanente.

"Corregido el error, la diferencia en el desfase circadiano anual entre la hora de verano permanente y la hora de invierno permanente es de 0,2 horas al año; de media son solo 2 segundos por día. El modelo produce ahora desfases circadianos iguales con ambos horarios", ha apuntado Jorge Mira.

Los autores del trabajo original señalan que la práctica del cambio de hora supone casi dos horas anuales más de desfase circadiano, pero para Martín Olalla, "este incremento puede atribuirse a la propia metodología del estudio que emplea valores absolutos e implica que el desfase con el cambio de hora será dos horas superior al que se produce sin cambio de hora".

UNA PRÁCTICA "NEUTRA"

"Pero si la diferencia fuera mayor, diríamos que la práctica comporta riesgos adicionales, y si fuese menor de dos horas, que regula de manera óptima el ritmo circadiano a lo largo de las estaciones. La diferencia comunicada equivale a decir que la práctica del cambio de hora es globalmente neutra, dejando al margen las propias transiciones", ha concluido.

En la misma línea, Jorge Mira ha explicado que 2 horas al año de desfase son 20 segundos por día y, por la propia metodología original, "los desajustes diarios se producen en un sentido y en el contrario", por lo que es difícil predecir aspectos globales de salud.

El error comunicado por estos investigadores españoles sucede a otra corrección del mismo trabajo publicada en PNAS en abril de 2026. En todo caso, Mira ha apuntado que el error señalado ahora "es muy llamativo" porque "equivale a hacer que la Tierra gire al revés y que Sol salga antes por el Oeste que por el Este".

"Nadie está libre de este tipo de fallos al programar, la cuestión es que parece que los autores no prestaron la debida atención a los resultados intermedios del proceso, con los que deberían haber advertido de que estaba sucediendo algo imposible", ha concluido Martín Olalla.

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