MADRID, 2 Feb. (EUROPA PRESS) -
La inclusión en la dieta del alga kelp podría disminuir el riesgo de enfermedades dependientes de estrógeno como el cáncer de mama humano, según un estudio de la Universidad de California en Berkeley (Estados Unidos) que se publica en la revista 'Nutrition'.
Según los científicos, estudios anteriores han mostrado que las mujeres japonesas tienen ciclos menstruales más largos y niveles menores de estradiol que las occidentales, lo que según los investigadores podría contribuir a sus niveles más reducidos de cáncer mamario, endometrial y de ovario. Los investigadores explican que el alga de la variedad kelp supone el 10 por ciento de la dieta japonesa.
Los investigadores dividieron a 24 ratas hembra elegidas al azar en tres grupos. Uno de ellos fue alimentado con una dosis diaria alta de 70 miligramos de kelp seco y en polvo durante 4 semanas, mientras que a un segundo grupo se le dio una dosis diaria de 35 miligramos. Ambos grupos fueron comparados con un tercer grupo control de ratas que no recibieron el alga. La cantidad de alga consumida por las ratas era equivalente a la cantidad de alga tomada por la población japonesa.
Los científicos tomaron como referencia los cultivos vaginales diarios para controlar el ciclo menstrual de las ratas y descubrieron que el ciclo de estro o periodo de celo de las ratas aumentó una media de entre 4,3 y 5,4 días en el grupo de dosis reducida y hasta 5,9 días en el grupo que tomó dosis altas de alga cada día. En global, la dieta con kelp aumentó un 37 por ciento la extensión del ciclo de estro de las ratas.
Según los expertos, durante el principio del ciclo menstrual de la mujer, los niveles de estradiol se mantienen relativamente constantes. Hacia la mitad del ciclo, los niveles de estradiol emergen, elevándose hasta su nivel más alto justo antes de la ovulación. Estos periodos cíclicos de altos niveles de estrógeno, que se producen durante unos 40 años de la vida de la mujer, entre la pubertad y la menopausia, estimulan la división de las células mamarias que ya tienen mutaciones de ADN, además de incrementar las posibilidades de desarrollar nuevas mutaciones, factores que podrían aumentar uno de los riesgos del cáncer de mama.
Para comprobar el impacto de la dieta con kelp en los niveles de estradiol, los investigadores tomaron como línea base muestras sanguíneas de 19 ratas inmediatamente después de que comenzaran su dieta con dosis bajas del alga. Después de dos semanas de comer 35 miligramos por día de kelp, los niveles de estradiol se redujeron de una media de 48,9 nanogramos por litro a unos 42 nanogramos por litro. Después de 4 semanas, los niveles de estradiol bajaron a los 36,7 nanogramos por litro.
En una prueba distinta con cultivos de células humanas de ovario tratadas con extracto de kelp los niveles de estradiol decrecieron entre el 23 y el 35 por ciento.
Según los científicos, existe la posibilidad de que el kelp pueda estar actuando como un antagonista del estrógeno a través de evitar la unión del estradiol con los receptores de estrógeno y explican que su siguiente paso consistirá en intentar aislar el componente activo del kelp que posee el efecto modulador sobre la hormona.
Los investigadores advierten de que el consumo de kelp debe ser controlado, ya que posee altos niveles de iodina y bajos niveles de metales pesados que no hacen recomendable su consumo para embarazadas, lactantes o pacientes de hipertiroidismo.