MADRID, 24 Ene. (EUROPA PRESS) -
La compañía farmacéutica Novartis presentó hoy, en rueda de prensa
celebrada en Madrid, una nueva indicación de imatinib --inhibidor de
la proteina tirosina quirosa, responsable de la leucemia mieloide
crónica (LMC), desarrollado por el grupo bajo el nombre de
"Glivec"--, recientemente aprobada por la agencia europea del
medicamento (EMEA) como tratamiento de primera línea contra este tipo
de leucemia, causada por una disfunción en el cromosoma Filadelfia.
Según explicó el director de la Unidad Oncológica de Novartis
Farmacéutica, Felipe Fernández, se trata de un fármaco "de excelente
eficacia y tolerabilidad" en el tratamiento de esta patología, que
afecta cada año a 3.200 personas en España y que ya es posible tratar
con "Glivec" en pacientes de diagnóstico reciente.
Anteriormente, las autoridades sanitarias europeas y
estadounidenses aprobaron la utilización de "Glivec" como terapia
secundaria combinada con otros fármacos en abril de 2002 y, a
mediados de ese año, para el tratamiento de tumores sólidos. Para la
doctora Concepción Boqué, hematóloga clínica del Institut Catalá
d"Oncología, el medicamento "ha cambiado de forma importante el
enfoque terapéutico" tanto para los profesionales médicos como para
los pacientes, a los que su administración proporcionará mejor
calidad de vida y perspectivas de supervivencia.
RESULTADOS DE ENSAYOS
Así, en los ensayos clínicos realizados por Novartis durante un
año en los que se comparó "Glivec" y una asociación de interferón y
arabinosido de citosina (IFN/Ara-C, tratamiento tradicional contra la
LMC), las respuestas del fármaco mejoraron con el paso de los meses
en todos los parámetros analizados: respuesta hematológica, respuesta
citogenética mayor y completa, tolerancia y prevención de la
progresión de la enfermedad.
En concreto, la administración de 400 miligramos diarios, por vía
oral de "Glivec" multiplicó por nueve la respuesta citogenetica, de
la que depende la progresión de la patología, y en definitiva, la
supervivencia de los enfermos. Asimismo, a los 18 meses de terapia,
la respuesta citogenética mayor pasó del 22 al 85 por ciento, lo que
finalmente se tradujo en un aumento de casi 19 puntos porcentuales,
hasta un 92,3 por ciento, de la supervivencia sin progresión de la
LMC.
Al respecto, el doctor Joaquín Díaz Mediavilla, jefe del servicio
de Hematología Clínica del Hospital Clínico de San Carlos (Madrid),
destacó además la mejora "total" de la calidad de vida de los
enfermos, gracias a la práctica ausencia de efectos secundarios, la
escasa toxicidad y el riesgo nulo de producir daño por exceso de
dosis o sensibilidad del paciente, así como su efecto terapéutico más
rápido que la terapia tradicional.
Además, Boqué explicó que la administración del fármaco afecta
también positivamente sobre las posibilidades de trasplante alogénico
de progenitores hematopéyicos, hasta ahora único tratamiento
completamente curativo para la LMC, pero que implica una elevada
toxicidad y mortalidad, de entre el 10 y el 40 por ciento en los 100
primero días después de la intervención.
No obstante, reconoció que aún quedan retos que alcanzar en
relación a este fármaco, desde su utilización con nuevos medicamentos
hasta el desarrollo de inmunidades antitumorales en los pacientes y
de resistencias a su acción, duración de la misma, tratamiento de las
recaídas y beneficio real a largo plazo, cuestiones en las que la
compañía trabaja actualmente mediante numeroso proyectos de
investigación.