MADRID, 14 Jul. (EUROPA PRESS) -
Los resultados positivos de la terapia para el alcoholismo podrían tener menos que ver con la terapia por sí misma que con la determinación de los participantes para dejar el hábito, según un estudio de la Universidad de Miami (Estados Unidos) que se publica esta semana en la revista 'BMC Public Health'.
El estudio proporciona un nuevo análisis de los datos previos de un ensayo clínico de tres formas comunes de terapia utilizadas para tratar el alcoholismo. El análisis muestra que los participantes en el ensayo que acudieron a todas las sesiones obtuvieron resultados apenas mejores que aquellos que no recibieron tratamiento. Esto contradice estudios anteriores que concluían que las tres terapias para el alcoholismo eran muy eficaces.
Los científicos volvieron a examinar los datos procedentes de un amplio ensayo clínico llevado a cabo a finales de los años 90, que señalaba que la terapia en el tratamiento del alcoholismo producía efectos excelentes, aunque los resultados fueron controvertidos e inconclusos.
El estudio evaluó la eficacia de tres terapias diferentes: la terapia cognitivo-conductual, la terapia de mejora motivacional y el programa de los doce pasos. Los científicos en su revisión de los datos investigaron la relación entre el número de sesiones de terapia a las que acudieron los participantes y el éxito que éstos obtuvieron en la reducción del consumo de alcohol o la abstinencia. Todos los pacientes pasaron por evaluaciones sobre su consumo de alcohol en dos sentidos, el porcentaje en días de abstinencia y bebidas por día de consumo de alcohol.
En uno de los análisis, los participantes del estudio fueron divididos en tres grupos: los que no habían acudido a ninguna, aquellos que habían acudido a una sola sesión y un tercero con aquellos que habían acudido a todas las sesiones de terapia. En global, los datos recopilados mostraron que los participantes que acudieron a todas las sesiones habían tenido mejores resultados, pero sólo mostraban una leve mejoría en comparación con los participantes que no habían acudido a la terapia.
En el caso de los participantes que acudieron a las doce sesiones de terapia, el porcentaje de días de abstinencia aumentó el 60 por ciento casi inmediatamente, en la primera semana, pero aumento sólo un 4 por ciento más durante el resto de semanas de terapia.
Los investigadores también descubrieron que los participantes que abandonaban el programa antes de incluso haber empezado tenían mejores resultados al final que aquellos que lo habían dejado después de pasar por una sesión. A largo plazo, el número de sesiones de tratamiento a las que se acudía mostró una pobre correlación con los efectos observados.
Los autores atribuyen sus descubrimientos a la importancia de la "autoselección" y ponen como ejemplo que los pacientes que reducen su consumo de alcohol son más propensos a entrar o permanecer en el tratamiento y que aquellos que beben lo son a abandonarlo.
Según los científicos si las características del paciente son más importantes que la asistencia a la terapia, esto tendría una profunda influencia en el tratamiento del alcoholismo ya que cambiaría el foco de los componentes del tratamiento a las características del paciente.