MADRID, 6 Feb. (EUROPA PRESS) -
Los resultados de experimentos con ratones genéticamente alterados
indican que sustancias parecidas al opio, que se encuentran
naturalmente en el organismo, particularmente una llamada
'encefalina', inhiben el miedo y la ansiedad.
Investigaciones anteriores han asociado estas sustancias opiáceas
internas con la regulación de la receptividad sexual de las mujeres,
la ingesta de dulces y el comportamiento relacionado con el temor.
En el artículo que publica la última edición de la revista
'Proceedings', científicos de la Universidad de Rockefeller (EE.UU.)
y de otros centros estadounidenses, informan que los ratones que
carecen del gen de la encefalina registraban reacciones más elevadas
ante tres situaciones provocadoras de miedo y ansiedad.
En contraste, estos ratones manipulados no mostraban los descensos
esperados en la receptividad sexual o el consumo de azúcares. Estos
comportamientos estables en la sexualidad y en la ingestión de
azúcares se oponen a la noción de que el miedo y la ansiedad se deban
a un déficit general de este tipo de opiáceos, si bien se puede
tratar de una causa selectiva, indican los investigadores.
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(EUROPA PRESS)
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