PARIS, 23 Nov. (EUROPA PRESS) -
Todos los perros evolucionaron a partir de animales domesticados
por primera vez hace 15.000 años en el Lejano Oriente, desde donde se
expandieron por todo el mundo acompañanado a sus dueños, afirma una
equipo sueco-chino en un artículo publicado hoy en la revista
ciéntifica "Science".
Peter Saivolanen, del Instituto real de tecnología de Estocolmo,
y sus colegas, han analizado muestras de ADN extraídas de perros de
Asia, Europa, Africa, Alaska y Canadá. La mayoría tenía un fuerte
parentesco, mientras que aquellos del este asiático presentaban la
diversidad genética más elevada.
Por ello, la domesticación de los perros debió haberse producido
en principio en esta región del mundo, desde donde se expandió hace
12.000 a 14.000 años. Hasta el momento, los científicos estimaban que
la domesticación de los animales debía haberse producido más bien en
forma paralela al nacimiento de la agricultura en Oriente Próximo.
El último número de "Science" está dedicado en gran parte a los
perros, con tres artículos diferentes. El segundo de esos artículos,
escrito por otro equipo internacional dirigido por Jennifer Leonard
(Universidad de California), se refiere en particular a los perros en
Latinoamérica y Alaska.
Las secuencias de ADN de los ancestros caninos del sur del Nuevo
Mundo no se parecen a las de los perros modernos y por ello, muy
posiblemente, no fueron utilizados por los colonos europeos para
crear las razas de hoy en día. Según esos autores, los perros
americanos podría haber sido domesticados a partir de lobos y, tras
la llegada de los perros del Viejo Mundo, los dos grupos
desarrollaron un parentesco.
Por último, el tercer estudio, dirigido por Brian Hare
(Universidad de Harvard, Cambridge), se refiere a una capacidad poco
habitual de los perros para observar a los humanos. Cuando una
persona tiende la mano hacia un frasco con alimentos ocultos o lo
mira, los perros interpretan estos gestos mejor que los chimpancés.
Esta habilidad, explican los investigadores, pudo ser adquirida
durante el proceso de domesticación, salvo que sea debida a una
selección intencional de animales con esa capacidad.