MADRID, 26 Dic. (EUROPA PRESS) -
Según astrónomos norteamericanos de la Agencia Oceánica y
Atmosférica (NOAA), el Sol está alcanzando su máxima actividad en la
tormenta de expulsión de plasma y radiaciones que suele producirse
aproximadamente cada once años.
Aunque estas tormentas solares no tienen consecuencias directas para
los habitantes de nuestro planeta, que están bajo el escudo protector
de la magnetosfera, éstas provocan perturbaciones eléctricas que
pueden dañar a los satélites en órbita, lo que provocó en 1989 que 6
millones de habitantes de Québec quedasen sin luz eléctrica.
Los ciclos solares hacen que, aproximadamente cada 11 años, una
serie de explosiones en la corona de la estrella emitan en todas las
direcciones grandes cantidades de radiaciones eléctricas y billones
de toneladas de plasma.
Muchos satélites pueden sufrir daños debido a estas emisiones, que
viajan a seis millones de kilómetros por hora, produciéndose
interferencias que puede causar problemas serios en el caso de los
satélites que controlan la posición de barcos o aviones.
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(EUROPA PRESS)
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