Las 'olas del surfista' son comunes en el espacio cercano a la Tierra

Ondas del surfista
S. KAVOSI/J. RAEDER/UNH
Europa Press Ciencia
Actualizado: jueves, 9 julio 2015 11:04

   MADRID, 9 Jul. (EUROPA PRESS) -

   Científicos han comprobado que un patrón repetitivo del universo que se parece a las icónicas olas del surfista, resulta común en los límites del espacio cercano a la Tierra.

   Estas ondas rizadas en movimiento constante en una dirección, tan peculiares de las costas donde se practica el surf, tienen una causa simple. Un fluido rápido, por ejemplo el viento, que pasa por otro más lento, por ejemplo agua, crea naturalmente esta forma, informa la NASA.

   Las ondas de Kelvin-Helmholtz, nombradas a sí a finales del siglos XIX en honor a sus descubridores, ya se han descubierto en todo el universo: en las nubes, en las atmósferas de otros planetas, y en el sol. Ahora dos artículos publicados recientemente ponen de relieve la presencia habitual de estas ondas bien formadas en los límites del espacio cercano a la Tierra.

   Los científicos quieren entender los detalles de lo que sucede en esos límites porque varios eventos pueden perturbar nuestro entorno espacial. Cuando es suficientemente fuerte, este clima espacial puede interrumpir nuestros sistemas electrónicos o las comunicaciones a bordo de satélite.

EFECTO EN EL ENTORNO ESPACIAL

   Aunque los científicos han descubierto ocasionalmente ondas de Kelvin-Helmholtz en esta frontera antes, los nuevos estudios muestran las olas son mucho más comunes de lo esperado. Sugieren que estas ondas pueden tener más efecto en nuestro entorno espacial de lo que se creía.

   "Sabíamos que las ondas de Kelvin-Helmholtz existían en los límites del entorno magnético de la Tierra - pero fueron consideradas relativamente raras y que sólo aparecían en condiciones especiales", dijo Shiva Kavosi, un científico espacial en la Universidad de New Hampshire en Durham , y primer autor de uno de los estudios, que apareció en Nature Communications. "Resulta que pueden aparecer en cualquier condición y son mucho más frecuentes de lo que pensábamos. Están presentes 20% del tiempo".

   Las olas son un resultado directo de la forma en que nuestro planeta se inscribe en el sistema solar. El planeta Tierra es un imán gigantesco y su influencia magnética se extiende hacia fuera en una gran burbuja llamada magnetosfera. Un flujo constante de partículas del sol, llamado el viento solar, sopla por la magnetosfera - no muy diferente de un viento que sopla sobre la superficie del océano. Durante ciertas situaciones, las partículas y la energía del sol pueden romper la magnetosfera, cruzando hacia el espacio cercano a la Tierra. Es este flujo que se encuentra en el corazón de los fenómenos meteorológicos del espacio el que puede afectar a nuestra tecnología más cerca de casa.

   Para detectar la frecuencia de las ondas de Kelvin-Helmholtz, el equipo se basó en datos de instrumentos de dos naves espaciales de la NASA: el ACE (Advanced Composition Explorer), y el THEMIS (Time History of Events and Macroscale Interactions during Substorms).

   ACE se encuentra entre la Tierra y el Sol, midiendo el viento solar sobre 30 a 60 minutos antes de que entre en contacto con la magnetosfera de la Tierra. THEMIS orbita la Tierra, se mueve regularmente dentro y fuera de los límites de la magnetosfera. Los investigadores primero establecieron cuáles son las ondas de Kelvin-Helmholtz que se correspondían con simulaciones numéricas. Luego utilizaron observaciones de THEMIS para ver cuándo y dónde se producen.

   A continuación, correlacionaron lo que vieron en los límites de la magnetopausa con lo que ACE mide en el viento solar. Las teorías anteriores sugirieron que las ondas de Kelvin-Helmholtz sólo ocurrirían en situaciones muy específicas, como cuando los campos magnéticos del viento solar apuntaban en la misma dirección que las de la Tierra. Inesperadamente, el equipo encontró que las ondas de Kelvin-Helmholtz aparecieron bajo una amplia variedad de condiciones. Vientos lentos y rápidos y vientos con campos magnéticos en cualquier dirección eran igualmente capaces de producir estas ondas.

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