Los primeros datos de prevalencia de demencia de una amplia población de lesbianas, gais y bisexuales mayores se presentaron en la AAIC 2018 en Chicago. Los investigadores examinaron la prevalencia de la demencia entre 3718 LGB de más de 60 años que participaron en el Programa de Genes, Medio ambiente y Salud de Kaiser Permanente (RPGEH, por sus siglas en inglés).
Durante 9 años de seguimiento, la prevalencia de la demencia fue del 8 por ciento en la población de este estudio. En comparación, el informe de Datos y cifras sobre la enfermedad de Alzheimer de 2018 de la Alzheimer's Association indica una prevalencia en EE. UU. de demencia de Alzheimer y de otros tipos de demencia a partir de los 65 años en aproximadamente el 10 por ciento. Según los investigadores, los considerables índices de depresión, hipertensión, ictus y enfermedad cardiovascular de la población del estudio pueden ser factores que contribuyan al índice de demencia.
-- Los LGB mayores del estudio con depresión tenían 2,3 veces más probabilidades de desarrollar demencia. -- Los participantes con cardiopatía tenían un 69% más de probabilidades de desarrollar demencia. -- Los participantes con hipertensión tenían un 56% más de probabilidades de desarrollar demencia.
Los cálculos actuales sugieren que más de 200.000 personas de minorías sexuales de EE. UU. padecen demencia pero, antes de este estudio, no se sabía casi nada sobre la prevalencia de la demencia entre las personas de estos grupos que no padecen demencia relacionada con el VIH/SIDA. Hay una gran necesidad de futuros estudios destinados a comprender mejor los factores de riesgo de la enfermedad de Alzheimer y otros tipos de demencia de la población de mayores LGB.
Los hallazgos resaltan la necesidad de atención y consultas sanitarias culturalmente competentes para LGB mayores con riesgo de padecer o que padezcan enfermedad de Alzheimer u otros tipos de demencia. Dada la preocupación que suponen el aislamiento social y el a veces limitado acceso a familiares o amigos cuidadores, existe una gran necesidad de crear un entorno sanitario de apoyo y recursos para la asistencia.
Éxitos preliminares y desafíos continuos en el tratamiento de los síntomas no cognitivos de la demencia
Mientras los síntomas relacionados con la memoria y el pensamiento asociados a la enfermedad de Alzheimer son los más conocidos, son los síntomas conductuales y psicológicos --ansiedad, apatía, depresión, deambulación, insomnio, incontinencia, nerviosismo o desinhibición-- los que suelen provocar los mayores desafíos en el cuidado y son las principales causas de ingreso en residencias asistidas o geriátricos. Si no se tratan, estos síntomas pueden acelerar el deterioro y reducir la calidad de vida.
En este momento, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) no cuenta con tratamientos aprobados para estos síntomas en personas con demencia de Alzheimer. Alzheimer's Association recomienda enfoques sin fármacos como alternativas de primera línea a los fármacos como tratamiento para las conductas relativas a la demencia. Estos tratamientos incluyen terapia de validación, reminiscencia y otras intervenciones psicosociales personalizadas.
Un ensayo clínico con enmascaramiento doble y aleatorizado sobre la nabilona --un canabinoide sintético-- mencionado en la AAIC 2018 sugiere que podría ser eficaz en el tratamiento del nerviosismo en personas con enfermedad de Alzheimer moderada a grave. El nerviosismo, incluidos los arrebatos verbales o físicos, el malestar emocional, el desasosiego y el andar de un lado a otro, es uno de los cambios conductuales más comunes asociados a la enfermedad de Alzheimer y puede generar un gran estrés a los cuidadores. Durante el ensayo de 14 semanas, 39 participantes (un 77 por ciento hombres con una edad media de 87 años) recibieron nabilona en cápsulas durante seis semanas y, luego, seis semanas de placebo, con una semana entre cada periodo de tratamiento. El nerviosismo mejoró de forma considerable en los que tomaron nabilona en comparación con el placebo. En el estudio, hubo más personas que experimentaron sedación con la nabilona (45 por ciento) que con el placebo (16 por ciento).
Nota: la FDA no ha aprobado la marihuana para el tratamiento o la gestión de la enfermedad de Alzheimer u otros tipos de demencia. Actualmente no existen datos sólidos ni coherentes de ensayos clínicos que respalden el uso de la marihuana como tratamiento para la demencia de Alzheimer ni problemas relacionados. Alzheimer's Association cree que se necesitan más investigaciones en esta área.
En otros dos estudios mencionados en la AAIC 2018:
-- Un breve estudio de una intervención en la iluminación personalizada realizado a 43 personas de 10 geriátricos descubrió que los participantes experimentaron un considerable descenso de las alteraciones del sueño, la depresión y el nerviosismo. -- Los "fármacos Z", como zolpidem, zopiclona y zaleplon --normalmente recetados para ayudar a tratar el insomnio en personas mayores-- cuando los usan personas mayores con demencia se asocian a un aumento del 40 por ciento de riesgo de fracturas, que aumenta en proporción a la dosis. El uso de fármacos Z también se asocia a un mayor riesgo específicamente de fractura de cadera y muerte. Los datos proceden del análisis del UK Clinical Practice Research Datalink y de tres estudios clínicos sobre personas con demencia.
Se necesitan mejores alternativas a los fármacos que se recetan actualmente para las alteraciones del sueño y otros síntomas no cognitivos de la demencia.
Nuevas directrices para el diagnóstico clínico de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias
A pesar de haber más de dos décadas de avances en los criterios y tecnologías de diagnóstico, los síntomas de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias suelen pasar desapercibidos o se atribuyen erróneamente, provocando retrasos en el diagnóstico y tratamiento correctos, lo que es perjudicial y costoso. Actualmente no hay consenso en las recomendaciones de diagnóstico para médicos de atención primaria.
Como se notificó en la AAIC 2018, un grupo de trabajo reunido por Alzheimer's Association ha desarrollado 20 recomendaciones para los médicos y el personal de enfermería y las está perfeccionando con aportaciones de los líderes del campo para poder publicarlas antes de que termine el año. Las recomendaciones van de aumentar los esfuerzos para reconocer los síntomas a comunicar los resultados con compasión a los afectados y sus cuidadores. Se incluyen:
-- Todas las personas que lo notifiquen personalmente o cuyo cuidador o médico informe de cambios cognitivos, conductuales o funcionales deberán someterse a una evaluación. -- Los aspectos preocupantes no se deben considerar "cosas de la edad" sin una evaluación adecuada. -- La evaluación deberá incluir no solo al paciente y al médico sino, casi siempre, a un cuidador (como un familiar o confidente) también.
El objetivo es proporcionar directrices prácticas y específicas para EE. UU. que sean relevantes en atención primaria y especialidades. Luego, las recomendaciones podrán servir de guía a los profesionales sanitarios de EE. UU. en la evaluación de la memoria, el pensamiento, la comunicación y los cambios de personalidad de los pacientes y los síntomas de deterioro cognitivo, enfermedad de Alzheimer u otras demencias.
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