Actualizado 27/03/2003 18:37
- Comunicado -

(1) El TSB de Canadá presenta su informe final sobre el accidente del vuelo 111 de Swissair

El informe nº A98H0003 hace nueve recomendaciones de seguridad

adicionales, elevando el total a 23

HALIFAX (CANADA), 27 (PRNewswire)

El Consejo de Seguridad del Transporte (TSB) de Canadá ha

presentado hoy su informe final sobre el accidente del vuelo 111 de

Swissair (SR 111), que cayó sobre la costa de Peggy"s Cove, en Nueva

Escocia (Canadá), el 2 de septiembre de 1998. Las 229 personas que

viajaban a bordo perdieron la vida en el accidente.

El informe identifica las causas y los factores que contribuyeron

al accidente, repasa las catorce recomendaciones de seguridad para el

transporte aéreo que había difundido previamente en el transcurso de

la investigación, analiza el impacto que esas recomendaciones han

tenido en la seguridad del transporte aéreo y recomienda otras nueve

medidas de seguridad adicionales.

Las nueve recomendaciones adicionales incluidas en el informe

final son:

- Dos recomendaciones relacionadas con los estándares de

combustibilidad de los materiales de aislamiento térmico y acústico y

una tercera dirigida a la aplicación de las normas actuales de

certificación de otros materiales.

- Dos recomendaciones centradas en los sistemas eléctricos de los

aviones, incluyendo medidas adicionales para la certificación de los

sistemas complementarios y normas para la interrupción de circuitos.

- Dos recomendaciones que proponen mejoras en la captura y

almacenamiento de datos sobre el vuelo, específicamente en las

grabadoras de voz de la cabina, las grabadoras de datos de vuelo y

los sistemas de captación de imágenes en la cabina.

"Esta ha sido la investigación más larga y compleja sobre medidas

de seguridad en la aviación de cuantas ha llevado a cabo el TSB, y ha

requerido una importante inversión de personal, recursos y tiempo",

ha declarado Camille Thériault, presidente del Consejo de Seguridad

del Transporte de Canadá. "Los esfuerzos de miles de personas de

varios continentes, sectores y organismos reguladores han culminado

en un informe exhaustivo que ha servido para transformar las medidas

de seguridad de la aviación".

El informe explica que, en algún lugar de la ruta del vuelo 111

de Swissair, se produjo un fallo que desencadenó la ignición de los

materiales inflamables del aparato. El incendió se expandió

rápidamente y creció en intensidad hasta provocar la pérdida del

avión y de las personas que en él viajaban.

La investigación sobre el vuelo SR 111 incluyó una minuciosa

labor de recuperación de restos antes de afrontar los aspectos

técnicos de la misma. Gracias a un detallado examen, reconstrucción y

análisis del material recuperado, el TSB pudo desarrollar varias

hipótesis posibles e identificó cómo y cuándo los materiales

inflamables del avión se quemaron y de qué forma se propagó el fuego.

Causas y factores que contribuyeron al accidente

El informe explica que el fuego se inició, con toda probabilidad,

con un arco eléctrico en el que habrían estado involucrados uno o más

cables de conducción eléctrica. El problema con el arco eléctrico

provocó un incendio en las placas de material aislante térmico y

acústico, compuestas de polietileno tereftalato metalizado (MPET),

situadas encima de la parte trasera de la cabina del McDonnell

Douglas MD-11.

El cobre de un segmento del cableado de la red de entretenimiento

a bordo (IFEN) que partía de dicha zona se había solidificado, lo que

indica que se había formado un arco eléctrico. Los investigadores del

TSB consideran que este arco generado en el cableado del sistema de

entretenimiento es uno de los primeros arcos eléctricos producidos en

la cabina. Sin embargo, los investigadores no pudieron determinar si

este fue el elemento principal del accidente, ya que no se

localizaron los cables de otras zonas adyacentes para su análisis.

Los interruptores de circuitos del avión no pudieron proteger al

cableado del aparato contra el arco eléctrico generado.

Las normas de certificación relativas al material inflamable en

el momento del accidente del vuelo SR 111 no eran las adecuadas, en

opinión del TSB, ya que permitían utilizar, en la construcción y

modificación de aviones, materiales inflamables o susceptibles de

propagar un incendio. Una vez iniciado el fuego, la combustibilidad

de otros materiales aislantes del avión siniestrado pudo contribuir a

la rápida propagación del incendio.

En la zona donde se inició el fuego no había sistemas de

detección y extinción de humo o fuego, puesto que su uso no era

obligatorio en esa época. En consecuencia, la tripulación del avión

disponía de muy pocos recursos, aparte del olfato y la vista, para

detectar y diferenciar la fuente del humo. El retraso a la hora de

identificar la existencia y la fuente del fuego facilitó que éste se

propagara hasta el punto de convertirse en incontrolable.

La legislación vigente en aquella época no obligaba a contar con

un plan de extinción de incendios a bordo, por lo que la tripulación

no disponía de los instrumentos ni la formación adecuados para

localizar y acabar con la fuente del humo en una zona oculta a su

visión. Durante cierto tiempo ni siquiera fueron conscientes de la

existencia del incendio ni de la necesidad de prepararse para un

aterrizaje de emergencia.

En este escenario, el fallo de las tapas de elastómero de los

conductos del aire acondicionado provocó un suministro continuo de

aire al espacio superior de la cabina y, posteriormente, a la parte

superior del techo de la misma. Esta serie de fallos y la

combustibilidad de otros materiales facilitaron la rápida propagación

y la intensificación del incendio.

Las condiciones en la cabina se deterioraron hasta tal punto que

la tripulación perdió los principales instrumentos de control y la

referencia visual externa. La acumulación de calor y humo en el

interior de la cabina impidió a los pilotos mantener una orientación

espacial adecuada, lo que provocó la caída del aparato al océano

Atlántico.

"Esta investigación ha dado unos resultados muy importantes,

gracias a que actuamos inmediatamente para informar a la industria de

la aviación sobre las deficiencias en la seguridad en cuanto fueron

identificadas", ha añadido Thériault. "Nuestro objetivo es y será

siempre poner nuestros descubrimientos a disposición del público lo

antes posible para mejorar la seguridad de la aviación civil".

La exhaustiva investigación del TSB permitió identificar

importantes deficiencias en la seguridad de los aviones en diferentes

apartados. Estas deficiencias han sido afrontadas en una serie de

recomendaciones, notificaciones y cartas de información difundidas

por el Consejo desde el inicio de la investigación.

- En diciembre de 1998 remitió al Consejo Nacional de Seguridad

del Transporte de EEUU (NTSB) una notificación sobre deficiencias en

la seguridad del cableado de los aviones. El NTSB recomendó a la

Administración Federal de Aviación (FAA) que obligara a todos los

aviones MD-11 a someterse a una inspección para subsanar dichas

deficiencias.

- El TSB emitió en marzo de 1999 cuatro recomendaciones de

seguridad relacionadas con la duración de las grabadoras de datos en

vuelo y el suministro eléctrico.

- En agosto de 1999, difundió dos recomendaciones dirigidas al

uso de materiales para el aislamiento térmico y acústico y a los

criterios a seguir en las pruebas de combustibilidad.

- Publicó una notificación y una carta de información en marzo de

y diciembre de 2000, respectivamente, a propósito de las deficiencias

detectadas en el diseño y la instalación de las luces de lectura de

la tripulación.

- También en diciembre de 2000 publicó cinco recomendaciones en

relación con las normas a seguir para la extinción de incendios a

bordo.

(Continúa...)
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