Actualizado 12/09/2016 13:13
- Comunicado -

La coyuntura de los refugiados que viven en España

Refugiado
REFUGIADO

La cuestión de los refugiados implica un drama humanitario y asistencial de primer orden. Como se ha dicho recurrentemente, el de mayor magnitud de esta índole desde el final de la II Guerra Mundial.

Este texto no se centra, de todas formas, en el problema más notorio (la lentitud de los países en cumplir con sus compromisos de acogida), sino en cómo se están gestionando las escasas reubicaciones de las que, hasta el momento, se ha hecho cargo España (de momento unas 200 personas de 16.000 comprometidas). Es decir, en las soluciones. En cómo se están paliando las complejas situaciones personales de los asilados.

Vida de refugiado

En primer lugar, hay que reseñar que, por llevar más tiempo en el país, vale la pena centrarse, para entender cómo viven los refugiados en España, en el día a día de quienes, en el marco de esta última oleada, arribaron primero. Se trata de 18 refugiados que pisaron España entre noviembre y diciembre de 2015. Como dato a tener en cuenta, hay que señalar que 17 tenían origen eritreo y sólo uno de ellos era sirio.

En el contexto de la desgracia que supone tener que abandonar sus países de origen por guerras, represión o pobreza, y en comparación con las historias de otros de sus compatriotas, cabe destacar que estos refugiados han tenido la suerte de recalar en España.

El sistema de acogida coordinado por la Secretaría de Estado de Inmigración garantiza a estas personas las coberturas básicas, por ejemplo, a nivel de salud. En este sentido, los refugiados cuentan con las comidas, las prendas y los medicamentos necesarios para llevar a cabo una existencia saludable.

Aunque también hay algunos de estos 18 refugiados en centros estatales, la mayoría de ellos se encuentra en pisos tutelados o sedes de ONG. Este contingente de refugiados, por su parte, se encuentra alojado en la mitad norte del país (Madrid, Logroño, Bilbao...) Además de los cuidados básicos comentados, estos acogidos pasan a formar parte de programas amplios de integración en la sociedad en la que van a residir. En este aspecto, se incide, en especial, en su aprendizaje del idioma y el desempeño de habilidades laborales. "Algunos pocos pueden trabajar directamente como intérpretes y/o traductores en forma esporádica", dice Jorge Weber de Panorama Languages, "otros llegan inclusive a formar parte de agencias”. Lo cierto es que la gran mayoría necesita ayuda para su integración laboral y social.

A grandes rasgos, el plan de acogida español se caracteriza por brindar a los refugiados ayuda básica, seguimiento jurídico, asistencia psicológica e incentivos a la autonomía. Dadas las vulnerabilidades de estas personas, el periodo de intervención integral se divide en tres fases:

1. Acogida (9 meses)

2. Integración (11 meses)

3. Apoyos eventuales (hasta completar el tiempo máximo)

Por lo tanto, la existencia cotidiana de los refugiados que ya residen en España se basa en recuperar una cierta normalidad de hábitos saludables (comer, descansar, etc...), aprender el idioma de la sociedad de acogida mediante clases y participar en talleres laborales para favorecer su inserción social.

Por Redacción PR

Foto: Pixabay

 

   

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