MADRID, 29 Ene. (EUROPA PRESS) -
Desde siempre, las Santas Reliquias, ese gran tesoro celosamente guardado en catedrales, iglesias y conventos como testimonios perennes del fervor de los fieles, han sido expuestas para su veneración y como reclamo de las creencias religiosas de la comunidad cristiana. En este sentido, tanto en lo histórico, como en lo cultural y en lo espiritual, la Catedral de Coria alcanzó un dignísimo rango al acoger, en su tesoro catedralicio, un variado y rico legado de piezas de entre las que destaca el Mantel de la Última Cena.
Sin embargo, desde la antigüedad, la procedencia y el momento de donación del Sagrado Mantel a la sede catedralicia de Coria han estado siempre llenas de misterios y de leyendas; pudiendo haber sido trasladado el mismo a comienzos del cristianismo, durante el período de la Reconquista o por la mítica Orden del Temple, tras ser donada a la curia apostólica romana de entre los fondos del tesoro de Carlomagno; teniendo constancia documental de la misma, según se cita en la Bula de 1404 de Benedicto XIII, el Papa Luna, otorgando su reconocimiento y autenticidad, lo que acabó despertando el interés y el fervor de miles de peregrinos devotos que acudían para contemplar y venerar el Sacro Mantel cada 3 de mayo tras atribuírsele propiedades milagrosas.
Un simbolismo y un misterio que acabaron por atraer también la atención de la comunidad científica, tras los estudios de investigación efectuados en los laboratorios del Museo de Ciencias Naturales de Madrid en 1960, cuyos análisis garantizaron la antigüedad del tejido en torno al siglo I como consecuencia de los datos obtenidos sobre el material, la estructura y la técnica de fabricación usadas y ampliamente desarrolladas en las tierras de la antigua Palestina.
Además, en 2006, un equipo de científicos de la NASA dirigidos por el profesor John Jackson, Director del Turín Shroud Center de Colorado (EE.UU.), examinaron nuevamente esta enigmática reliquia, única en el mundo, llegando al sorprendente descubrimiento de que el Mantel de Coria y la Sábana de Turín habrían cubierto ambos, uno sobre otro, la mesa de la Última Cena de Jesucristo y sus Apóstoles la noche del Jueves Santo.
Actualmente, el Mantel se halla expuesto al público en la Sala Capitular del Museo Catedral de Coria, depositado sobre una hermosa arqueta de plata repujada que protege esta Santa Reliquia que mide 4,42 m. de largo por 0,92 m. de ancho, coincidiendo dichas dimensiones con las de la Sábana Santa de Turín: 4,40 por 1,10 m. Un lienzo que presenta una decoración en índigo natural a base de sencillos adornos geométricos en azul en un extremo y líneas, de igual color, en el otro; siendo el trenzado de sus hilos en "Z", tal y como era normal entre los judíos.
Más, tal fervor provocó, temiendo por la integridad del Mantel, la prohibición de culto público de las Sagradas Reliquias tras suprimir el Obispo Juan Álvarez de Castro las presentaciones públicas en 1791; cayendo la reliquia con el tiempo en el olvido. Un esplendor que aguarda silenciosamente su futura recuperación al objeto de atraer hasta la Ciudad de Coria la admiración y la adoración de miles de cristianos y curiosos deseosos de recibir las gracias e indulgencias plenarias concedidas desde antaño por los magnánimos pontífices romanos.
Contacto:
José Manuel Bueno Calle
Técnico de Patrimonio y Turismo Cultural.
Excmo. Ayuntamiento de Coria.