Un hombre visita la exposición Absalon, Absalon, en el Institut Valenci d'Art Modern (IVAM), en Valncia. - Jorge Gil - Europa Press
VALNCIA, 24 Mar. (EUROPA PRESS) -
El Institut Valenci d'Art Modern (IVAM) inaugura la exposición 'Absalon, Absalon', una coproducción entre el museo valenciano y el CAPC-Musée d'art contemporain de Burdeos que ofrece una relectura del legado artístico de este autor franco-israelí, quien concibió su obra "como un proyecto de vida" construido desde una "soledad voluntaria" como respuesta a la sociedad capitalista. Y lo hace, además, poniendo sus piezas a dialogar con las de otros artistas --como Marie-Ange Guilleimot, Mona Hatoum o Dora García--, lo que saca a la luz "vínculos y filiaciones".
Así se ha destacado en la presentación de la muestra, que estará en Valncia hasta el próximo 23 de mayo para viajar posteriormente al centro galo. El acto ha contado con la presencia de las directoras del IVAM y el CAPC, Nuria Enguita y Sandra Patron, y los comisarios del proyecto, Guillaume Désanges y Franois Piron.
El protagonista de la exhibición es Meir Eschel (Israel, 1964-Francia, 1994) conocido como Absalon en referencia al personaje bíblico con cuya "impaciencia, arrogancia y destino" se sintió identificado. A pesar de su prematura muerte --falleció con 28 años a causa del sida--, consiguió atesorar en solo un lustro una carrera reconocida internacionalmente y con muchos seguidores, sobre todo en Francia.
Absalon es conocido principalmente por sus casas-celda, construcciones blancas geométricas diseñadas para vivir fuera de las convenciones que marca el sistema capitalista y consumista. Su aspecto minimalista las acerca a las vanguardias históricas de principios del siglo XX, aunque los comisarios han subrayado que fue un artista "singular", que "no heredó ni transmitió" ninguna escuela.
El autor ideó seis de estas células habitables para otras tantas ciudades de las que se pueden contemplar (y explorar) en el IVAM dos, las pensadas para París y Frankfurt. Junto a ellas, la muestra indaga en el universo de Absalon a partir de una amplia selección de sus dibujos, maquetas, esculturas, planos y prototipos.
Es inevitable que las construcciones a escala real para un único habitante y su aspecto casi clínico evoquen la situación de pandemia actual. Guillaume Désanges y Franois Piron han comentado que, obviamente, las creaciones del artista no están referidas a esto pero demuestran que su producción es "intemporal" y puede ser reinterpretada de acuerdo a contextos diversos. "No hagamos de Absalon un profeta", han advertido los comisarios, que han hecho notar que hay una diferencia entre un confinamiento voluntario u obligatorio.
"POÉTICO Y ESPIRITUAL"
El mensaje es más bien "poético y espiritual". Bajo la simpleza superficial de las construcciones aparecen cuestiones sociales, afectivas y psicológicas relativas a la emancipación de un cuerpo físico en relación con el cuerpo social. Absalon eligió la individualidad como un modo de resistencia.
Para acompañar a esta "utopía", los comisarios de la exposición, encargada por el IVAM, se plantearon el "desafío" de incluir en la selección obras de otros artistas con relaciones más o menos evidentes.
Reconsiderar el trabajo de Absalon casi treinta años después de su desaparición supone también apuntar su proximidad a una generación de artistas que surgieron en el ámbito internacional a principios de los noventa y que establecieron una dialéctica entre cuerpo y arquitectura o una reflexión sobre los mecanismos de opresión, como el coreógrafo francés Alain Buffard, el escultor americano Robert Gober o la artista libanesa exiliada en Londres Mona Hatoum.
Por su parte, las obras de Laura Lamiel y Myriam Mihindou aportan una extensión y una reinterpretación de algunos de sus trabajos de los años noventa. Están elaboradas en torno a un vocabulario de objetos en función de rituales personales, que les otorgan un gran poder simbólico, Asimismo, la noción de blancura, también clave en Absalon, adquiere una función espiritual.
De Dora García se ve una de sus 'Golden sentences' que reza: "Hay otros mundos, pero están en este", lo que entronca con la voluntad de Absalon de vivir en este mundo aunque de otra manera. Por último, con Marie-Ange Guilleminot, quien fuera compañera de Absalon, vuelve a aparecer la blancura, en este caso con una pieza de ese color 'Le montre blanche' (El reloj blanco), cuya esfera solo indica la hora y el minuto de la explosión de la bomba en Hiroshima y que se vuelve uniformemente blanca cuando las agujas se superponen. Es como borrar el tiempo.
La directora del IVAM, Nuria Enguita, ha resaltado que la exposición es de gran "belleza y espiritualidad" y en el ella forma y contenido van juntos. Su homóloga del CAPC, Sandra Patron, ha celebrado poder llevar adelante este proyecto junto al IVAM, un museo "que trasciende las fronteras de España", ha aseverado.