La Audiencia impone 17 años y 9 meses de cárcel al hermano de Antonio Anglés por secuestrar y torturar a un hombre

Archivo - El hermano de Antonio Anglés, Joaquín Martins Monroig, durante un juicio, en los Juzgados de Valencia, a 1 de julio de 2026, en Valencia, Comunidad Valenciana (España). Joaquín Martins Monroig (Mauricio Anglés, antes de cambiarse el nombre y los
Archivo - El hermano de Antonio Anglés, Joaquín Martins Monroig, durante un juicio, en los Juzgados de Valencia, a 1 de julio de 2026, en Valencia, Comunidad Valenciana (España). Joaquín Martins Monroig (Mauricio Anglés, antes de cambiarse el nombre y los - Rober Solsona - Europa Press - Archivo
Europa Press C. Valenciana
Publicado: miércoles, 23 septiembre 2026 11:34

VALÈNCIA 23 Sep. (EUROPA PRESS) -

La sección tercera de la Audiencia Provincial de Valencia ha condenado a Mauricio Anglés, uno de los hermanos de Antonio Anglés, desaparecido y acusado del triple asesinato de las niñas de Alcàsser, a 17 años y 9 meses de prisión por secuestrar y torturar a otro hombre en noviembre de 2021 junto a otras cinco personas más. El acusado negó los hechos durante el juicio y defendió que la tarde del suceso estuvo en la bolera y, después, en una discoteca.

El tribunal le ha impuesto esta pena a Mauricio --que hace años cambió su identidad-- por los delitos de detención ilegal; lesiones; amenazas; robo con violencia; y un delito de daños. Junto a él han sido condenados otros cinco hombres con penas similares. La Audiencia ha adoptado esta decisión al considerar que las pruebas practicadas en el juicio --que quedó visto para sentencia en julio-- han sido "plurales, objetivas e idóneas" para desvirtuar el principio de presunción de inocencia.

Así, según se desprende en la sentencia, consultada por Europa Press y adelantada por Las Provincias, los condenados se pusieron de acuerdo, junto con terceras personas no identificadas en esta causa, para capturar a otro hombre, al que le querían exigir dinero. En concreto, 200.000 euros.

De este modo, durante varios días previos al 29 de noviembre de 2021 --jornada en que tuvo lugar el secuestro--, los condenados realizaron seguimientos a la víctima y prepararon dos furgonetas. En la tarde del 29, esperaron a la víctima en el Camí Canyada de Roquet junto a los vehículos.

Cuando la víctima pasó por la zona, le cortaron el paso con una furgoneta por delante mientras que la otra se situó detrás. Bajaron cinco o seis personas del vehículo con ropas oscuras, pasamontañas en la cabeza y guantes y se dirigieron a la víctima apuntándole con dos armas de fuego que no han sido intervenidas, y gritándole que saliera del vehículo.

Uno de ellos fracturó el cristal de una ventanilla de la puerta del conductor y obligó al hombre a salir del vehículo a la fuerza, e inmediatamente al menos seis ocupantes de las furgonetas salieron y le golpearon por todo el cuerpo.

Posteriormente le subieron a una de las furgonetas y le esposaron para dirigirse hacia la localidad valenciana de Catarroja, a una nave --identificada en la casa como 'cuadra'--. Sin sacarlo del vehículo, engrilletado y herido, le arrancaron la ropa y todas sus pertenencias y lo dejaron desnudo.

En esta situación lo mantuvieron dentro de la furgoneta durante varias horas en las que le golpearon de forma continua por todo el cuerpo exigiéndole la entrega de 200.000 euros como condición para que le dejaran en libertad.

Como la víctima les decía que no tenía dicha cantidad de dinero, dos condenados que estaban con él fueron rebajando el importe que solicitaban. En el tiempo que duró esta situación, le golpearon con unas cadenas con las que le dieron latigazos, diciéndole que les tenía que dar dinero porque sabían que llevaba a su hijo a un colegio privado, amedrentándole con secuestrar y causar males a su hijo y a su mujer.

Le dijeron que le iban a cortar un dedo y con unas tenazas le hicieron un corte en un dedo de la mano y otro corte en una oreja y le clavaron una navaja en uno de los muslos.

La víctima les indicaba en todo momento que no tenía ese dinero pero que en su casa disponía de 2.000 euros en efectivo y que se los podía entregar, pero los procesados no cesaban de golpearle y amedrentarle con causarle mayores daños personales, provocando incluso que la víctima quedara en estado de semiinconsciencia. Fue quemado con unas brasas y tiraron sobre su cuerpo un líquido para ver si reaccionaba.

Convencidos de que no iban a obtener dinero de su víctima, los procesados acordaron liberar a la víctima y le llevaron dentro de la furgoneta hasta Paiporta cerca de las 22 horas.

MÓVILES, GRABACIONES Y DGT

La Audiencia, para fijar la condena, estima que todas las pruebas obtenidas de los dispositivos de telefonía móvil, grabaciones de cámaras de seguridad, de la DGT, conducen a la identificación de los teléfonos que se adjudicaban a los condenados.

Además, ve "curioso" que los condenados se conocieran "de alguna manera o por determinado motivo" y estuvieran relacionados con determinados vehículos que conducían u ocupaban con la sola finalidad de realizar seguimientos a la víctima --así se desprende claramente de las ubicaciones de los teléfonos y del histórico del dispositivo de geolocalización de una furgoneta y las grabaciones citadas--.

Y añade: "Curiosamente también --los condenados-- han tenido relación de algún tipo con una cuadra que reúne las características de la utilizada en la comisión de los hechos por su ubicación, dimisiones, camino angosto y con baches de acceso. Por el contrario, ninguno ha facilitado información de su actividad previa a los hechos ni la ha justificado", concluye.

Contador

Contenido patrocinado

Hemeroteca en Valencià d'Europa Press