Publicado 02/03/2021 18:09CET

Costureras de Benin y València se alían en un proyecto de "empoderamiento" y solidaridad

Costurwra del proyecto de Fundación Juntos por la Vida
Costurwra del proyecto de Fundación Juntos por la Vida - FUNDACIÓN JUNTOS POR LA VIDA

VALÈNCIA, 2 Mar. (EUROPA PRESS) -

Talleres de costureras de Benin y el barrio de Russafa de València participan en un proyecto de "empoderamiento" y solidaridad de la Fundación Juntos Por la Vida, con el objetivo de tejer "sororidad" entre mujeres de un lado y el otro del mundo a través de algo tan sencillo como las telas y la costura. Es una herramienta para la transformación y el desarrollo de muchas de estas mujeres, que son el motor de sus familias y, en definitiva, de la sociedad.

Los colores, las formas e incluso el olor trasladan a África al entrar en el nuevo Espai Solidaria de esta organización en Russafa. Es como un "espai África" dentro de este nuevo ambiente social y creativo que une Benin y València, como "puente de solidaridad" especialmente entre mujeres.

En una de las paredes del espacio hay una gran fotografía de una joven de Wawata dándole al pedal y girando a mano la rueda de una vieja máquina de coser, en una especie de taller de costura acondicionado en el porche de una casa de adobe situada en esta zona rural de Benin, en medio de la vegetación y el barro, relata la fundación en un comunicado.

Se trata de Firmine, madre soltera con 18 años. Aprendió a leer y escribir gracias al proyecto educativo que se lleva cabo en la zona para la alfabetización de niños sin escolarizar. Ahora con la ayuda de la ONG está aprendiendo a coser y eso le permitirá trabajar como costurera y salir adelante con su pequeña bebé Carine.

Junto a ella, en la foto del taller hay otras chicas tambíen cosiendo, mujeres en una situación parecida, todas sonrientes. Confeccionan bolsos, delantales, neceseres y otras prendas y complementos que luego llegarán a Valencia. La foto la hicieron dos voluntarias en su último viaje a Benin, que trajeron todo lo que las jóvenes habían realizado y ahora se venden en este rincón africano de Russafa.

También hay una pared cubierta de brillantes telas de colores que llegaron desde Africa. Frente a las telas y bajo la foto, otra máquina de coser más moderna, y delante de ella otra mujer, valenciana, Pilar, que adapta esas telas llegadas del sur a prendas y productos mas usuales en "nuestro norte".

TOTE BAGS, CAMISETAS CUSTOMIZADAS Y MASCARILLAS

Ella está cosiendo nuevas formas, mezclando tejidos de aquí y de allí que dan lugar a creaciones llamativas, sorprendentes por su originalidad, y que muestran la fusión de los dos mundos en una prenda: toallas con aplicaciones de tela 'wax', lámparas decoradas, marcos, sillas, 'tote bags', gorros, camisetas customizadas con telas a juego con falda hecha con tejido africano, mascarillas y otro tipo prendas personales y de hogar que se utilizan a diario.

Pilar es modista especialista en indumentaria valenciana, vive en Russafa, también madre soltera con un hijo adolescente. La crisis le dejó sin apenas trabajo y con verdaderos problemas para afrontar cada día. Ahora colabora en el taller desarrollando su creatividad con las telas y dando clases de costura a otras mujeres que, como ella, pueden encontrar una forma de vida a través de las agujas y el hilo.

En una columna del espacio, otra gran foto capturada en el taller de la aldea africana muestra a una de las jóvenes costureras que exhibe orgullosa un bolso que acaba de confeccionar. Ya ha aprendido a coser, igual que sus compañeras gracias a mamá Merveille, la maestra que les enseña el oficio de la costura para ayudarles a conseguir un futuro mejor.

En la gran mesa de patronaje está Nadia, una de las alumnas del taller de costura de Russafa. Está cortando una tela africana porque colabora como voluntaria además de aprender a confeccionarse sus propias prendas. Es ucraniana, tuvo que marcharse de su país a causa de los conflictos humanitarios del Donbas y ahora en España tiene una nueva vida.

Todo lo que cosen las jóvenes en Wawata y las mujeres en València se mezcla en las estanterías de venta en el espacio que la fundación tiene en la calle Buenos Aires 8. Los beneficios sirven para continuar apoyando los proyectos que la ONG realiza en Benin.

Pero estos talleres son mucho más que un lugar donde coser, son espacios de encuentro, de compartir, de autoestima y de apoyo para las mujeres. Y es que "algo tan sencillo como la costura puede ser revolucionario", pues la escritora Irene Vallejo cree que las mujeres podrían estar en el origen de los libros y que quizá las primeras narradoras de historias fueran las mujeres mientras cosían.

En este caso, la costura sirve para unir en un mismo proyecto a mujeres de dos zonas del mundo muy distintas, pero con una visión común: "su empoderamiento, su fuerza, su capacidad de aprender, de emprender, de superarse y de mejorar sus vidas". A través de la costura se ha creado un "círculo" de mujeres de Benin y Russafa que "no conoce distancias".