Actualizado 04/08/2007 19:48 CET

Cultura.- El brasileño Nicolau de Figueiredo interpreta mañana en Peñíscola obras de maestros ibéricos del clavicémbalo

VALENCIA, 4 Ago. (EUROPA PRESS) -

El clavecinista brasileño Nicolau de Figueiredo interpretará mañana a partir de las 20.30 horas, en el Patio de Armas del Castillo del Papa Luna de Peñíscola (Castellón), dentro del Festival Internacional de Música Antigua y Barroca de Peñíscola el programa titulado 'Maestros del clavicémbalo en Iberia', informaron hoy fuentes de la Generalitat en un comunicado.

La directora del Institut Valencià de la Música, Inmaculada Tomás, señaló que se trata de un "programa realmente interesante", y apuntó que "siempre hemos hablado de que el festival no solo tuviera grupos y voces sino también que hubiera instrumentos solistas, y en esta ocasión tenemos un clavecinista muy importante, que ha actuado, por ejemplo, en el último festival de Salzsburgo".

El músico tocará un programa de música clave que reúne obras que estaban en las cortes de Portugal y España, sobre todo sonatas de Carlos Seixas (1704-1742), el padre Antonio Soler (1729-1783) y Domenico Scarlatti (1685-1757), del que se cumple este año el 250 aniversario de su fallecimiento.

Así, explicaron que Figueiredo "está considerado uno de los grandes intérpretes de teclado de los últimos años", y ha dado recitales en Europa, América y Japón. Su última grabación, '13 Sonatas de Domenico Scarlatti', obtuvo el premio Choc 2006 otorgado por la revista francesa Le Monde de la Musique.

Nicolau de Figueiredo se prodiga sobre los "más prestigiosos" escenarios de Europa, Canadá, Japón, Rusia y Brasil, con formaciones como Concerto Köln (Alemania), Europa Galante (Italia), Ensemble 415 (Suiza), The Age of Enlightement (Inglaterra) y Ensemble Arion (Canadá), indicaron

Asimismo, ha trabajado bajo la dirección de Chiara Bianchini, Christophe Coin, Fabio Biondi y fundamentalmente René Jacobs, con quien ha realizado diversas grabaciones líricas para Harmonia Mundi (Francia) entre las que destacan las de 'Così fan tutte', 'Le nozze di Figaro' de Mozart y 'Rinaldo' de Haendel.

Figueiredo nació en Sao Paulo (Brasil), donde estudió piano, órgano, clavicémbalo y música de cámara. En 1980 se trasladó a Europa, y cuatro años después obtuvo Le Prix de Virtuosité de Clavecin del Conservatorio Superior de Música de Ginebra.

Asistió a clases de Christiane Jaccottet y estudió órgano con Lionel Rogg, para perfeccionarse después con Kenneth Gilbert, Gustav Leonhardt y Scott Ross.

Entre 1990 y 2000 dirigió la Cátedra de Ópera en la Schola Cantorum Basiliensis, y paralelamente diversos cursos de interpretación, además de dar conferencias en el Festival de Aix-en-Provence, el Centro de Música Barroca de Versailles, la Universidad de Musicología de Dortmund (Alemania), así como en Brasil y Japón.

Además, ha sido profesor de canto barroco en el Conservatorio Nacional Superior de Música de París. En 2006 dirigió 'La clemenza di Tito' de Mozart en el Conservatorio de París, y motetes y conciertos de Haendel en Tokio.

Asimismo, ha dado recitales en Francia, Portugal, y fue invitado por la Opera Garnier de París para participar en las producciones líricas de 'Idomeneo' y 'Così fan tutte', y en el Festival de Salzburgo con 'Il re pastore'.

El festival comenzó el viernes por la noche con la interpretación de 'Orfeo', de Claudio Monteverdi, a cargo de Capella de Ministrers "con un gran éxito de público", según las mismas fuentes. Esta representación de 'Orfeo' es el resultado de una coproducción del Institut Valencià de la Música, y la Fundació Jaume II el Just, patrocinador del concierto de anoche.

El grupo valenciano "dio muestras una vez más de su calidad y solidez profesional", y ofreció una interpretación "luminosa", en la que "predominó la perfecta afinación de los cantantes y la gran musicalidad de las voces, así como una parte instrumental que supo estar a la altura de la sensibilidad y refinamiento palaciego de la obra", apuntaron.

El fundador y director del grupo, Carles Magraner, consiguió sonoridades estereofónicas, por medio de la ubicación de los componentes de la orquesta en diversos espacios del patio de armas Castillo del Papa Luna, "con la intención de transmitir al público una suerte de diálogo entre la vida y la muerte".