VALENCIA 14 May. (EUROPA PRESS) -
El Real Monasterio de Santa María de la Valldgina (Valencia) acoge la exposición 'Retrato del Silencio' del artista José Manuel Guerrero, hasta el 11 de septiembre, según ha informado la Generalitat en un comunicado.
Organizada por la Fundación Jaume II El Just y el Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana la muestra incluye 18 fotografías que reflejan el estado actual y la vida de las tres cartujas valencianas: Porta Coeli, Vall de Crist y Ara Christi
La administradora de la Fundació Jaume II el Just, Anabel Trujillo, ha señalado que con esta exposición, la Fundació Jaume II el Just "demuestra su interés no sólo por la recuperación patrimonial del conjunto del Monasterio, sino que además pretende seguir dotándolo de vida y de actividad cultural que sirvan para la divulgación de este centro histórico y espiritual de la Comunitat Valenciana".
La exposición tiene su origen en la muestra 'Memoria y arte del espíritu cartujano: las cartujas valencianas' que se exhibió en los Museos de Bellas Artes de Valencia y Castellón el año pasado. La exposición trazaba un completo y didáctico itinerario histórico de nueve siglos en el que se explicaba la fundación de la Orden, su llegada al reino de Valencia, el período medieval, la apoteosis barroca y sus aportaciones artísticas.
En una última parte de la exposición se incluían las imágenes que ahora alberga el Refectorio del Monasterio de Santa María de la Valldigna, un proyecto encargado por la Conselleria de Cultura, que a mitad camino entre el documento y el monumento, retrata el estado actual de los monasterios cartujos.
En las imágenes se aprecia tanto la arquitectura del monumento como la vida de recogimiento de las personas que habitan la Cartuja de Ara Christi.
Según el director artístico del proyecto, Javier Ferrer, esta exposición "tiene una doble intención". "Por un lado, el hecho artístico donde está presente la dimensión arquitectónica y monumental de las cartujas en la actualidad y, por otro, lado el hecho testimonial que supone haber convivido con la única cartuja habitada como es Ara Christi y lograr transmitir a través de la fotografía el misticismo de la vida de los cartujos para inmortalizar la esencia de esta vida de recogimiento, monumentalizar algo que poco a poco está cayendo en el olvido porque las cartujas están desapareciendo".
La exposición se completa con una instalación de 4,50 por dos metros que deconstruye el interior de una cartuja de forma que se aprecien los detalles que pasan habitualmente desapercibidos al ojo del visitante. Según Javier Ferrer, "con ella se pretende dar una visión didáctica del hecho arquitectónico".
En la obra de Guerrero, se confrontan dos mundos, el del objeto fotográfico como es y el del relato subjetivo, y, se alternan tres coordenadas como denominó gráficamente Joan Costa, la del ojo, la del objeto y la del objetivo en constante juego de equilibrio y desequilibrio.