Estudio social sobre las Fallas: una "élite" agrupada en torno a la Sección Especial y una "periferia dominada"

Archivo - Una falla durante su montaje. ARCHIVO.
Archivo - Una falla durante su montaje. ARCHIVO. - Rober Solsona - Europa Press - Archivo
Europa Press C. Valenciana
Publicado: martes, 24 febrero 2026 12:12

   VALÈNCIA, 24 Feb. (EUROPA PRESS) -

   Los barrios céntricos y las zonas más acomodadas dominan las Fallas de València desde el punto de vista social y cultural. De esta manera,

   la fiesta genera una estratificación social que sitúa a los barrios con menos poder adquisitivo como "periferia dominada".

   Así lo sostienen Pau Díaz, Joaquim Rius y Juan Pecourt, del Grupo de investigación en Centro de Estudios sobre Cultura, Poder e Identidades (CECPI) de la Universitat de València (UV), en un trabajo que destaca que hay una "élite estable", agrupada alrededor de las fallas de Sección Especial, generalmente dominadas por hombres de mediana edad y con un alto poder adquisitivo.

   Se trata de una élite a la que las fallas de los barrios periféricos no pueden acceder por razones económicas y que determina el funcionamiento de las valoraciones y las categorías de los premios que se otorgan, hacen notar.

   Esta investigación, publicada en 'Journal of Urban Affairs', pretende demostrar si las fallas, además de un mecanismo de reafirmación identitaria y de expresión creativa, bloquean o no el cambio social y si son una forma de cultura popular o de jerarquía social desligada de las clases populares.

   Los investigadores contextualizan que las Fallas de València son un indicador de la posición que cada barrio ocupa en la ciudad. Su estudio ha constatado que refuerzan la jerarquía urbana preexistente, creando centros y periferias culturales, aunque hay algunas excepciones, como el barrio del Cabanyal.

   "Las fallas generan una estratificación social que sitúa a los barrios con menos poder adquisitivo como periferia dominada", asevera Joaquim Rius, catedrático del Departamento de Sociología y Antropología Social de la UV.

   "Las fallas están dominadas por los cánones estéticos y las reglas de valoración que dependen de la estabilidad relativa impuesta por las fallas de élite, que son las que más capital económico y social acumulan", destaca Pau Díaz, investigador doctorado por la Universitat de València y actualmente profesor sustituto en las Universidades de Alicante y Jaime I de Castelló, quien explica el alto valor identitario de la fiesta fallera en Valencia, en la que en el periodo de análisis (1989-2019), había alrededor de 90.000 falleras y falleros y más de 350 comisiones.

   Otras conclusiones del trabajo son que las comisiones de Sección Especial, las que dominan la jerarquía fallera, se sitúan en determinados distritos de la ciudad, especialmente la parte histórica. En este sentido, "el sistema de premios ha mostrado la hegemonía de tres fallas (Plaza de Pilar, Na Jordana y Convento de Jerusalén), con un alto capital económico y social, y una esporádica pero potente (Nou Campanar) con un capital económico más elevado pero un capital social más bajo", explica Juan Pecourt, investigador del Departamento de Sociología y Antropología Social de la UV.

   Además, el sistema de premios ha demostrado cómo las fallas señalan la importancia del contexto social, político y económico del territorio valenciano. Las crisis económicas han alterado la lógica de premios y el número de fallas participantes en la Sección Especial.

   Por tanto, se demuestra que las fallas dependen, en gran medida, de su capital económico y, por lo tanto, aquellos barrios y sectores de población con menos recursos pueden quedar marginados del ritual. Un claro ejemplo de este hecho fue que en la época dorada de la Sección Especial hubo 15 fallas, un récord histórico.

ÉXITO TEMPORAL, EL CASO DE NOU CAMPANAR.

   Además, el trabajo constata que tener ingresos más altos no necesariamente implica más fallas en un barrio, pero denota un deseo notable de poder participar en la Sección Especial. De este modo, se puede observar que el capital económico es necesario, pero también depende del capital social. Igualmente, los investigadores constatan que la introducción de capital económico en un barrio sin tradición fallera, o la creación de una falla sin masa social, puede generar un éxito temporal, como ocurrió con Nou Campanar.

   Otra conclusión es el gran poder de estratificación social de las fallas, que generan dinámicas de concentración asociativa por barrios. Un ejemplo notable de este fenómeno se puede encontrar en el barrio de Russafa, con una fuerte tradición fallera, no solo en la Sección Especial dedicada a monumentos, sino también a la Sección Especial de espectáculos de luz.

   También han constatado, en algunos casos, "una mercantilización de las fallas, como se ha observado en el caso de Nou Campanar y la Antiga de Campanar, provocando así la jerarquización y elitización de la fiesta. Junto con esto, como se ha comprobado, los procesos urbanos, en este caso la gentrificación, que están alineados con la fiesta, y con que algunos empresarios pueden obtener beneficios", según la investigación.

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