Publicado 25/01/2022 17:22

El Museo de Bellas Artes de València refuerza el discurso del siglo XIX con obras de Esteve, Madrazo y López Piquer

'Retrato De María Del Rosario Rodríguez Morzo Y Elosúa' De Agustín Esteve Marqués
'Retrato De María Del Rosario Rodríguez Morzo Y Elosúa' De Agustín Esteve Marqués - MUSEO BBAA VALENCIA

   VALÈNCIA, 25 Ene. (EUROPA PRESS) -

   El Museo de Bellas Artes de València ha incorporado tres obras de arte en las salas dedicadas al academicismo y romanticismo, que "refuerzan" el discurso artístico del siglo XIX valenciano y español.

   Dos de los cuadros se adquirieron el año pasado: 'Retrato de María del Rosario Rodríguez Morzo y Elosúa' de Agustín Esteve Marqués (1753-1820) y 'Retrato de Dama' de Luis de Madrazo Kuntz (1825-1897). La tercera pieza es 'Retrato de la familia Cervelló' de Luis López Piquer (1802-1865).

   Estas tres obras, por su relevancia y calidad, merecen tener un lugar destacado en la colección permanente junto a otros artistas del periodo como José Vergara, José Camarón, Mariano Salvador Maella y Vicente López.

   El director del museo, Pablo González Tornel, ha afirmado que "el plan de adquisiciones del Museo, como muestran las últimas incorporaciones, se orienta a potenciar la pintura valenciana de las distintas épocas, encuadrándola en un contexto español e internacional".

   Igualmente, subraya que "figuras como Esteve y López Piquer merecen, por méritos propios, un lugar destacado en el panorama español del siglo XIX, tradicionalmente poco estudiado en el Museo más allá de las figuras de Francisco de Goya o Vicente López".

   María del Rosario Rodríguez Morzo y Elosúa era una dama andaluza casada en Madrid, en 1793, con Tomás Lobo Arjona y Marqués, Bernal de León y Montiel de Mendoza (1762-1835), capitán de los Reales Ejércitos, ayuda de cámara de Su Majestad y caballero de la orden de Carlos III. Aparece sentada, con un fondo oscuro neutro, y con una vestimenta moderna, de finales del siglo XVIII, con una pincelada segura y brillante que habla de la madurez artística de Agustín Esteve y que recuerda a las composiciones de Goya.

   Esteve Marqués fue uno de los discípulos predilectos del maestro. A Goya le debe su estilo, sobre todo en el ámbito de los retratos. Esteve fue uno de los retratistas más buscados por la aristocracia cortesana, únicamente superado en las cotizaciones por Goya, que recibió encargos de las familias más importantes del momento, destacando su relación con la Casa de Osuna.

   El retrato de Madrazo es el de una dama de la nobleza con facciones delicadas, que une de manera sabia los rasgos femeninos con una sucesión de veladuras que impide apreciar la pincelada. El suave tul o gasa que rodea el busto contrasta en sutileza con el ramillete de flores que lo prende, y todo ello parece sobresalir de un fondo neutro de clara inspiración goyesca.

   Madrazo es un pintor madrileño que forma parte de una saga de pintores relevantes para la configuración del arte académico y cosmopolita de la segunda mitad del siglo XIX, como son los Madrazo. Se formó en Madrid, bajo la dirección de su padre, José de Madrazo, y en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando. Continuó sus estudios en Roma, durante tres años, mientras viajaba y estudiaba en París, Venecia, Múnich y Berlín. En su faceta de pintor, se dedicó casi en exclusiva a la realización de retrato.

GUSTO BURGUÉS

   La tercera obra fue adquirida por la Generalitat en 2018 y retrata a la familia del conde de Cervelló. Es una pieza relativamente pequeña de Luis López Piquer, totalmente a la moda europea de la década de los años 40 del siglo XIX, en la que las familias nobles se retrataban en uno de los salones principales de su palacio, y que exhibe la suntuosidad de la estancia y las galas de los ropajes, uniendo la genealogía nobiliaria con un gusto burgués.

   David Gimilio Sanz, conservador del Museo, ha apuntado que "el retrato de Luis de Madrazo podría identificarse con la sobrina del pintor, Cecilia de Madrazo, mujer de gran cultura artística, coleccionista y musa de artistas, sobre todo de su marido, el pintor Mariano Fortuny".

   Sobre la obra de López Piquer, Gimilio ha señalado que "se trata de un testimonio muy singular de la producción francesa del hijo pequeño de Vicente López que permite establecer con nitidez el estilo más maduro y cosmopolita del pintor valenciano, así como abundar en el perfil clientelar que requirió sus servicios".