El Niño de Elche posando en la exposición del IVAM, 'popular', para la que ha compuesto 15 temas junto a Xisco Rojo - JORGE GIL- EUROPA PRESS
VALNCIA, 16 Feb. (EUROPA PRESS) -
Francisco Contreras (Elche, 1985), más conocido como El Niño de Elche, escapa de moldes y de etiquetas y asegura no dar importancia al 'modus operandi' del "conservadurismo estático": "Tanto los utópicos como los ortodoxos son gente que está muy enfadada todo el día, porque están intentando lograr algo que no se puede lograr nunca", afirma.
El artista participa en la exposición del IVAM 'Popular' para la que ha compuesto 15 canciones originales inspiradas en otras tantas obras de la colección del museo. Con motivo del 35 aniversario del museo, y acompañado por Xisco Rojo, presentará este viernes los temas en concierto.
El Niño de Elche ha explicado, en una entrevista a Europa Press, que, para la selección de las piezas en una muestra tan "inmensa y rica" --1.500 piezas-- como la del IVAM se ha basado en que le transmitieran "algo más allá de su belleza estética" y que tuvieran un "halo poético-literario" para "poder cantar o producir ciertos sonidos".
"Hubo momentos en los que me desbordó, porque concretar es muy difícil, pero ahí hay que guiarse un poco por la experiencia que uno va teniendo y, por el acompañamiento de la producción, tanto del comisario (Pedro G. Romero) como de Xisco Rojo, pues uno va amasando y se va encontrando con la forma al final", ha relatado el músico.
Asimismo, ha confesado haberse sentido "muy reflejado" con el discurso de la exposición, ya que considera que lo popular para él tiene que ver con "estas ideas de apropiación, de raíz, pero también de desarraigarse de estas ideas de la heterodoxia, pero también de la ortodoxia popular".
"Mi trabajo artístico tiene que ver con eso: estar constantemente colaborando, exponiéndome, desnudándome, quitando nudos de prejuicios, cambiando disciplinas, o de indisciplinas", ha subrayado.
"SER FIEL A UNO MISMO"
En un mundo donde la industria musical trata de etiquetar a sus artistas y colocarlos en diferentes categorías, el ilicitano ha conseguido salirse del molde que impone el sistema y comprometerse con lo que ha querido hacer "a cada momento" aunque reconoce que ser fiel a uno mismo es "bastante complicado".
Por ello, a pesar de todas las críticas, el compromiso con él mismo ha sido "una máxima": "La experimentación siempre la he entendido desde ahí, desde esas posibilidades de liberación o de emancipación, y realmente me dedico a esto por eso mismo. Si no lo hubiese hecho así, me dedicaría a otra cosa", ha asegurado.
"La barrera nunca la he visto como un impedimento. Es simplemente un obstáculo más, una cuestión más de los caminos que uno puede desarrollar y ejercer y hay que tomarlo como tal. Hay que hacer de la barrera un trampolín. Cuando ves una barrera, tomar impulso para saltarla, para mí, es más importante que quejarte", ha afirmado el artista.
En este sentido, señala que esas dificultades responden al mundo de "los prejuicios y de los miedos" que "algunas veces que te ayudan a superarte y a seguir desplazándote a territorios desconocidos". Así, deja claro que "no le interesa" el 'modus operandi' del "conservadurismo estático" porque considera que "cuando experimentas constantemente, te das cuenta de que lo más cercano a lo habitual es la experimentación y no lo otro".
"Tanto los utópicos como los ortodoxos son gente que está muy enfadada todo el día, porque están intentando lograr algo que no se puede lograr nunca", afirma el músico, al mismo tiempo que indica que "la experimentación tiene que ver con el día a día" y, por ello, rechaza hablar de experimentación y tradición como términos "contrapuestos" ya que asegura que "la tradición es también constante experimentación".
SUPERAR PREJUICIOS Y MIEDOS
Asimismo, el músico ilicitano reconoce haber sido en un pasado "un tradicionalista" pero a base de "intentar superar prejuicios y miedos particulares" fue dejando atrás ese "mundo de sufrimiento".
"Todas las personas que defienden esos postulados tan estancos, al fin y al cabo son presos de sus miedos. Lo más humanista que podemos hacer es creer en el ser humano. Desde la experimentación probar y, lógicamente, empatizar con todo tipo de derrotas y de no derrotas", ha aseverado.
Esa personalidad inconformista y transgresora le ha llevado a colaborar con artistas como Angélica Liddell, Rosalía, C. Tangana o Israel Galván que, como él, se han atrevido ha articular otro tipo de lenguaje musical que escapa de clasificaciones y etiquetas y que intenta llevar la experimentación por bandera.
En palabras del músico, esa "rara avis" han sido "luz y motor" para saber "dónde uno está": "Encontrar a tus iguales y gente que respira por tu misma nariz y que te va mostrando que lo tuyo no es tan extraño, que no estás solo es muy necesario" y ha defendido la importancia de tener referentes no solamente en el mundo del arte, sino en todo tipo de disciplinas, para saber que otros mundos son posibles, más allá del que nos marca la academia, el colegio estatal, o las tendencias mercantiles", ha remarcado.
Respecto a las críticas por atreverse a transitar entre diferentes estilos como el flamenco, el indi o el pop, El Niño de Elche apunta que cada vez que hace "una intrusión, una inspiración en esas disciplinas más estancas, siempre saltan voces conservadoras" e incide en que, a pesar de que el flamenco sea "una de esas disciplinas apasionadas que hacen mucho ruido", las críticas no le han venido "solamente" del mundo del flamenco.
SOBRE LAS CRÍTICAS: "NO CONOCEN TANTO LA HISTORIA"
"El flamenco es un delirio, es una música muy joven y, lógicamente, cambia cada década, cambia muchísimo. Pero me sorprende mucho esas otras críticas que ha recibido del mundo indie y tal, cuando en el siglo XX hemos pasado por épocas en relación con las vanguardias clásicas muy de oro y creo que no conocen tanto la historia", ha apostillado.
A pesar de haberse definido en varias ocasiones como 'exflamenco', su último trabajo musical 'Flamenco. Mausoleo de celebración, amor y muerte' (2022) vuelve a recurrir a este estilo musical. Sobre esa "paradoja", el artista opina que se trata de un disco que "solamente se podría hacer si eres un 'exflamenco'" dado que piensa que "ningún compañero de flamenco clásico lo ha hecho" y tampoco "cantaría una seguidilla como Angélica Liddel o Rosalía".
Preguntado por la censura y las etiquetas, el cantante afirma que todo ello tiene que ver con una cuestión de control. "A nivel institucional intentan controlar, por eso yo siempre he intentado más que categorizarme, entrecategorizarme", ha indicado.
"Para mí no es un gran problema, porque doy por hecho que la censura va a existir siempre, en mayor o menor grado. Entonces lo que haremos siempre los 'compas' será utilizar nuestras armas creativas dentro del mundo del arte para liberarla y superarla. Y ahí encontraremos una creatividad que está sedienta de que lleguemos con nuevas fórmulas para superar ese tipo de censuras", ha manifestado el creador.
En este sentido, apuesta por "seguir denunciando" para intentar que el grado de censura sea "el mínimo posible". "No creo que la censura se pueda eliminar nunca, porque va intrínseca al conservadurismo y al alma proteccionista del ser. Pero hay que seguir intentando que eso se rebaje a mínimos", ha afirmado.
'ZORRA', "MUY CHULA"
Preguntado por 'Zorra' ha señalado que le parece "muy divertida" y cree que "funciona": "A mí la canción me parece que es muy chula y está muy bien y dentro de la lógica de Eurovisión la puedo entender".
"Soy muy fan de resignificar los términos y estoy mucho más cercano a esos postulados más que a tacharlos. El flamenco también es un término que se resignificó, como lo queer, antes era un insulto y ahora es algo de lo cual nos sentimos orgullosos. Resignificar yo creo que es un buen ejercicio", ha concluido.