Isabel y José, una de las imágenes de la exposición - ORGANIZACIÓN EXPOSICIÓN
VALÈNCIA 3 Sep. (EUROPA PRESS) -
El Patriarca acoge desde este miércoles 'Brechas', una exposición fotográfica que profundiza en la marginación social y la dignidad de la persona a través de usuarios del Casal de la Pau.
La exposición surge de la iniciativa de Juan Molpeceres, presidente de Casal de la Pau, y de Jairo Muñoz, trabajador de Casal, con el objetivo de reflejar la situación invisibilizada de personas usuarias del recurso.
Ambos han fotografiado a los usuarios del Casal y forman La Grieta Colectivo, que persigue poner en primer plano a las personas, especialmente a aquellas que se encuentran en situación vulnerable. "Es una voluntad de escarbar en territorios ocultos u ocultados", han apuntado.
Para La Grieta, la fotografía no es un fin en sí misma, "sino una herramienta, mágica, hermosa". "Es un vehículo para navegar en espacios que muchos no quieren ver", han dicho.
"La exclusión y la cárcel tienen rostro. Un rostro curtido, endurecido y vapuleado. Un rostro lleno de brechas, que te cuentan sin palabras una historia de encierro, sufrimiento y ausencias", han señalado.
Y han agregado: "Con estas fotografías nosotros no pretendemos justificar pero tampoco juzgar. Solo queremos contar. Lo que conocemos y lo que vivimos a través de la entidad Casal de la Pau, que acompaña a personas que han pasado por la prisión y no cuentan con apoyos". La exposición forma parte del Festival de fotografía Valencia Photo 2025.
Entre las fotografías se encuentra la de Isabel y José, con largas condenas por robos. Se conocieron en prisión y se casaron allí. Él la esperó para salir juntos en tercer grado. Consideran que están en el mejor momento de su vida.
También se encuentra la imagen de Andrei, de 21 años, que nació en Moscú y a los dos años fue adoptado por una pareja de Catarroja. Se tatuó sus nombres en las mejillas. La adicción le llevó a conflictos en casa y acabó con una orden de alejamiento y viviendo en la calle.
Otra fotografía es la de Sunday. Su mujer murió y se fue de África para transitar su duelo. Sus riñones dejaron de funcionar y para pagar su operación hizo de mula. Tras nueve años de espera un trasplante le salvó la vida.