La directora general de Patrimonio Cultural, Pilar Tébar Martínez, a directora adjunta del IVAM, Sonia Martínez; y el comisario, Vicente Pla Vivas, presentan la muestra ‘Pinazo: identidades’ - MIGUEL LORENZO-MIKEL PONCE
VALÈNCIA, 24 Abr. (EUROPA PRESS) -
El Institut Valencià d'Art Modern (IVAM) ofrece una nueva mirada de la obra de Ignacio Pinazo (1846-1916) centrándose en uno de sus motores creativos: la reflexión sobre las identidades de todo tipo, ausentes, propias y ajenas, individuales y colectivas. Una cuestión que para el artista constituyó "un problema estratificado a muchos niveles", según el comisario de esta nueva exposición, Vicente Pla.
'Pinazo: identidades' llega a la recién renovada Sala Muralla del IVAM desde este jueves y hasta el 16 de febrero, con casi 300 obras --cuatro de ellas inéditas en los circuitos expositivos-- procedentes en su mayoría de los fondos del IVAM, pero también de colecciones privadas, que se acompañan de textos del propio Pinazo donde queda patente una de sus principales inquietudes: "Hacer los cuadros como a mí me gustan y retratos de tipos del país a mí modo de ver y los retratos a mi modo de sentir", escribió el artista.
La propuesta del IVAM recoge la esencia de su vertiente de instituto, alejada de "la idea del museo como entidad que simplemente acoge y gestiona un patrimonio", sino como un espacio "capaz de acoger proyectos que abren vías de investigación y nuevas maneras de poner en vigencia estos patrimonios", ha explicado el comisario.
Vicente Pla ha destacado que la vocación en esta muestra es "actualizar" la visión sobre Pinazo, "un artista muy bien estudiado" pero sobre el que entendió que "había una cuestión latente en buena parte por resolver": "¿Cómo funcionaría Pinazo si lo contrastamos con los marcos actuales de interpretación, en este caso centrado en la cuestión de las identidades, clave en el debate cultural de nuestra época".
Y es que "hace más de cien años Pinazo estaba pensando formas de aproximación terriblemente complejas sobre la cuestión identitaria", y este interés se refleja de forma constante en su obra. El IVAM agrupa esta búsqueda en tres pilares: reconocimientos, anonimatos y ausencias.
Pinazo no encajó siempre dentro de la crítica, el estatus académico y los gustos de su época, porque no seguía las estructuras del naturalismo aunque "es muy hábil para resolver las cuestiones en la tradición académica". "Pero le interesan otras cosas: la capacidad para formular preguntas", sin dar soluciones. Y la exposición las contrasta con el debate cultural actual, ha explicado Pla.
Una de las preguntas que se plantea Pinazo es su propia identidad en el sentido de quién es como artista. "Hay una base de reflexión continua y él no encuentra respuesta. Está atravesado por una gran ansiedad y lamenta no haberse podido dedicar más a lo que él quería pintar. Se ve tan implicado en la indagación del tú a tú y el otro como en las identidades colectivas y los lugares vaciados. No renuncia a nada. Encuentra que su obligación como artista, que tiene mucho con establecer una forma de conocimiento real, implica todas las vertientes".
RECONOCIMIENTOS
Las obras que componen el apartado de 'Reconocimientos' sacan a la luz "identidades configuradas en la relación del 'tú a tú', con retratos en los que Pinazo captura figuras individualizadas de personas mostrando sus rasgos de forma reconocible. El retrato es "un género al que Pinazo dedicó una atención extraordinaria, también los realizaba sin encargo y sin conocer a las personas", para "profundizar en la identidad como relación respecto a la alteridad".
Aquí, surge una duplicidad: cómo quieren ser reconocidas las personas retratadas y la voluntad de Pinazo de proclamar sus aspiraciones con ayuda de una poética que pueda trascender el presente.
'ANONIMATOS'
En el segundo ámbito, 'Anonimatos', los rasgos de los rostros se diluyen porque a Pinazo "no le interesa esta persona concreta sino como un tipo, como el grupo humano que representa". De esta forma, "construye las identidades colectivas a partir de un estado de suspensión o de delegación de las identidades individuales". Se muestran costumbres y rituales al amparo del sistema ideológico.
En la obra de Pinazo "no podemos leer una celebración de la democracia" porque el pintor no llegó a vivir en un sistema democrático sino simplemente en el sufragio masculino. "Él no se entrega a esa euforia de la supuesta democracia o la instauración de estados liberales, lo que detecta es que hay una euforia colectiva en determinados momentos que a él le entusiasma y se deja contaminar de esta euforia, pero mantiene su visión distante y crítica, consciente de que estas identidades colectivas se están configurando porque se estructuran gracias a rituales ya establecidos y controlados por el poder", según Pla.
En sus escritos, Pinazo reflexiona: "Todos pueden decir que no hay gobierno pero nadie dirá que no hay pueblo, y donde no hay pueblo no puede haber gobierno". Además, profundiza en que "hay el corazón del hombre y el corazón colectivo".
'AUSENCIAS'
En el apartado de 'Ausencias', Pinazo se coloca se coloca frente a bares, calles y, en general, "lugares humanizados y utilizados frecuentemente", pero los plasma en el momento en que están vacíos para "verificar la presencia de la fuerza del lugar", ha explicado Pla, que considera que "hoy lo interpretaríamos como cuestiones patrimoniales para configurar identidades de larga duración y heredadas".
Pinazo se alejó del positivismo de la estética naturalista y de la sensibilidad romántica, sin espacios agrestes de belleza sublime. Son escalinatas, la puerta de la iglesia, lugares de existencia cotidiana.
La directora adjunta del IVAM, Sonia Martínez, ha celebrado que "las obras de Pinazo vuelven a la sala original que las albergaba tras las obras en la Sala Muralla", donde se ha mejorado la accesibilidad y la renovación. La exposición muestra "la importancia de los fondos del museo enriqueciéndolos con perspectivas contemporáneas", con motivo del 35 aniversario del museo, ha añadido.
La directora general de Patrimonio Cultural, Pilar Tébar, ha indicado que en la Sala Muralla "está gran parte del pasado de la ciudad de València" y, con la obra de Pinazo, alberga "ese camino a la modernidad que se abre a través de su pintura".