Podología - COLEGIO DE PODOLOGÍA DE LA COMUNITAT
VALÈNCIA, 3 Sep. (EUROPA PRESS) -
El Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana (ICOPCV) advierte de hasta siete lesiones ungueales que "provoca el esmalte semipermante", entre ellas debilitamiento de las uñas, dermatitis, eccemas o infecciones como la paroniquia.
Ante la reciente prohibición por parte de la UE del uso de TPO (óxido de trimetilbenzoildifenilfosfina), elemento utilizado en cosmética, principalmente en esmaltes semipermanentes, para endurecer resinas y esmaltes con luz ultravioleta y dimetiltolilamina DMPT, desde la organización colegial se resalta que, "junto a los graves problemas de salud asociados a su uso, llevan alertando desde hace años de otras patologías en los pies relacionadas con el abuso de estos tipos de productos".
"Los podólogos advertimos de los graves efectos que pueden causar el uso continuado de esmaltes semipermanentes. Hay personas que continuamente llevan las uñas esmaltadas y esto supone, entre otras cosas, que esa uña no respira, no se regenera, cada vez será más porosa porque se debilita y se convierten en puerta de entrada de los tóxicos y patógenos en el torrente sanguíneo", señala en un comunicado Jorge Escoto, podólogo y miembro de la junta directiva del ICOPCV.
En concreto, las lesiones más comunes en las uñas de los pies puede provocar el esmalte semipermanente son el debilitamiento, la rotura, debido a que el limado de la uña para adherir el esmalte la debilita y adelgaza, haciéndola más propensa a romperse; alteraciones de color, puesto que debido a los daños que se generan en la lámina ungueal suelen aparecer manchas amarillentas o blancas; e infecciones.
"La capa de esmalte impide que la uña 'respire' y puede crear un ambiente húmedo que favorece el crecimiento de hongos y bacterias, provocando infecciones y desprendimiento de la uña, máxime en la época estival que es cuando los pies pasan más tiempo en ambientes húmedos y el propio esmalte evita que se vea que algo no va bien en esa uña", ha especificado el podólogo Jorge Escoto.
Otra infección común es la paroniquia por esmaltes. Ocurre porque estos productos pueden causar irritación o lesionar la piel alrededor de la uña, creando un punto de entrada para bacterias. "La paroniquia provoca dolor, enrojecimiento, hinchazón e incluso pus en la zona de la uña", subraya el especialista.
DERMATITIS Y ECCEMAS
Igualmente, estos profesionales alertan sobre el riesgo de dermatitis y eccemas. Algunos componentes de los esmaltes, como los acrilatos, pueden causar dermatitis alérgica por contacto con síntomas como picor, enrojecimiento, hinchazón y exudación en las áreas de contacto e, incluso, en otras partes del cuerpo por transferencia.
Asimismo, problemas más severos asociados al uso continuado de esmaltes permanentes pueden causar distrofia ungueal psoriasiforme (la psoriasis ungueal es una enfermedad autoinmune que provoca alteración en la forma, el color, la textura o el crecimiento de las uñas).
"La consulta a un podólogo se hace imprescindible tanto antes de la aplicación de estos productos, como tras su retirada. El podólogo evaluará el estado de las uñas y pautará un tratamiento oportuno para la restauración normal de la lámina, en caso de lesión, o un tratamiento adecuado para la cura en caso de infecciones, citando periódicamente al paciente hasta su curación completa, puesto que la cura de una uña no es como ir a pintarlas, un gesto rápido y sencillo. Desgraciadamente en caso de lesión o infección, se necesita un largo periodo de tiempo hasta su curación completa", ha concluido Jorge Escoto.
Desde el ICOPCV se recuerda que, para garantizar la atención en manos de un profesional de la Podología --"disciplina sanitaria que todavía no forma parte de la cartera de servicios del Sistema Público de Salud de Generalitat Valenciana", lamentan-- y evitar ser víctimas del intrusismo hay que asegurarse que la clínica donde vamos a ser tratados dispone de número de registro sanitario y el podólogo está colegiado.