Imagen del Tesoro de Villena. - MUSEO DE VILLENA
ALICANTE, 28 Ago. (EUROPA PRESS) -
El Museo de Villena (Alicante) fue en la madruaga del jueves el escenario de un asalto de gran "brutalidad" y "rapidez" en el que varias personas, que iban en varios vehículos, accedieron al interior del recinto y en apenas "cuatro minutos" se llevaron gran parte del Tesoro de la localidad: un conjunto de orfebrería fechado hacia el año 1.000 a.C. y que está considerado una pieza singular de la Edad de Bronce.
Una acción llevada a cabo a pesar de las medidas de las que dispone la sala del Tesoro: sensores de movimiento, térmicos, sísmicos y una cámara acorazada de 75 metros cúbicos, con paredes recubiertas por una lámina de acero de 10 milímetros, con doble plancha en suelo y techo y doble cristal de seguridad en la vitrina. Además de cámaras de vigilancia conectadas 24 horas siete días de la semana. Así lo han dado a conocer fuentes municipales pra poner de manifiesto que cuenta con equipamiento de un museo "de primer nivel".
El conjunto del Tesoro estaba compuesto, en su mayoría, por piezas de oro: once cuencos, 28 brazaletes que constituyen el conjunto más numeroso, tres botellas y varias piezas diversas. También lo forman tres botellas de plata y dos piezas mixtas --un botón de ámbar y oro y un remate de hierro y oro-- y, por último, un brazalete de hierro.
En el corto espacio de tiempo de cuatro minutos, los ladrones se llevaron todo lo que pudieron y únicamente dejaron tres vasijas de plata, un brazalete y parte de los adornos del bastón del reyezuelo que custodia el Tesoro. Pero también sustrajeron tres de las cuatro coronas de la Virgen de las Virtudes de Villena y el Niño. La que se quedó pudo haberse caído por "las prisas". El denominado 'Tesorillo' también está intacto, al igual que la 'arracada' del siglo VI a.C., un pendiente circular de oro decorado con filigrana al aire, en forma de cruz, que está considerado como un "símbolo" de la localidad.
Fuentes municipales ha ofrecido este jueves detalles de la seguridad del edificio que alberga el Tesoro, que fue descubierto en diciembre de 1963 por el arqueólogo José María Soler y sus colaboradores, en el interior de una vasija, oculta en el lecho de una rambla situada en el término de Villena.
Al respecto, señalan que puede ser que, del imaginario colectivo, se desprenda la idea de que un museo en una ciudad de 30.000 habitantes es "una sala dentro del Centro Cívico", pero rechazan que sea así porque defienden que el MUVI dispone de fuertes medidas de seguridad que únicamente se quebraron por la acción de un grupo de ladrones "bien preparado" y "equipado" que usó su fuerza para acceder al museo por una ventana lateral que forzó.
Las cámaras de vigilancia permitieron a las fuerzas de seguridad llegar en un tiempo de respuesta rápido, pero los ladrones habían forzado la doble vitrina tras abrir una brecha y quebrar el vidrio mientras lo forzaban para abrir espacios, introducir los brazos y arramblar con todos los objetos. Iban a oscuras, con linternas, y "al bulto".
Para acceder al edificio, primero intentaron entrar por la salida de emergencia, pero no lo consiguieron al estar reforzada, y posteriormente sacaron el marco de una ventana lateral hasta que lo arrancaron.
REVISIONES DE SEGURIDAD
El MUVI pudo exponer el Tesoro tras haber obtenido, primero, una autorización de las autoridades: Policía y Conselleria de Cultura. El pasado 3 de agosto pasó la última revisión de seguridad por parte de la empresa adjdicataria del servicio --son trimestrales-- que comprobó que los sistemas funcionaban, un informe que se trasladó a la Conselleria.
No obstante, los ladrones actuaron con "brutalidad y rapidez" y con varias personas: al menos seis accedieron al interior pero había más en los vehículos --de alta gama-- y, además, se debe tener en cuenta un hecho que los investigadores no descartan que tenga "conexión" y es que poco antes de las 5.20 de la madrugada, cuando sonó la alarma en el MUVI, había saltado en el polideportivo municipal.
VALOR
En cuanto al valor del Tesoro, apuntan que se debe de tener en cuenta que las piezas pesan diez kilos de oro, más aparte las coronas de la Virgen, que también tenían joyas incrustradas. A precio de mercado, superaría de largo el millón y medio. No obstante, el valor patrimonial elevaría la cifra a los cinco millones de euros.
Fuentes conocedoras de la investigación explican que al haber tanta diferencia entre el factor del oro y el valor histórico de las piezas pudiera darse un incentivo para no fundir el material robado y tratar de colocarlo en el mercado negro de patrimonio. Sin embargo, el hecho de la sustracción de las coronas de la Virgen, con apenas cien años de antigüedad, lleva a pensar lo contrario: que no hay componente de coleccionismo.
Sobre la inexistencia de vigilantes de seguridad de forma presencial, fuentes consultadas indican que tiene poco "carácter disuasorio" y consideran que se debe tomar en cuenta la dimensión del museo y las circunstancias del asalto. Al respecto sostienen que, de haber habido, "hoy tendríamos la sala vacía y un ataud lleno". Así, consideran que el aviso hubiera sido el mismo y que, en todo caso, estaba cubierto por las cámaras de vigilancia.