30 años de Akira, la película que cambió el anime para siempre

Akira
Akira - BANDAI / KODANSHA
Actualizado: miércoles, 18 julio 2018 10:55

MADRID, 18 Jul. (EDIZIONES) -

Está considerada por muchos especialistas como la obra culmen del anime. Lo que nadie le discute a Akira (1988) es que cambió la forma de entender el anime para siempre. Las posteriores Dragon Ball, Gundam Wing o Sailor Moon, entre otras muchas, se alimentaron de la influencia que tuvo la cinta Katsuhiro Ôtomo en el cine japonés de animación. Tanto es así que 30 años después de su estreno, Akira conserva una nutrida legión de fans en todo del mundo.

El éxito de la película no fue una casualidad. Akira sigue siendo hoy en día una de las películas de anime más ambiciosas jamás realizadas. El proyecto contó con varias compañías de producción diferentes, entre las que se incluían Bandai y Toho. Ambas unieron fuerzas en su momento para recaudar un billón de yenes -lo equivalente a diez millones de dólares- y así financiar la película. Este enorme presupuesto para lo que era usual en la época le dio la oportunidad de competir con la animación occidental.

Más allá del presupuesto, el trabajo que esconde una producción como Akira es brutal. Los animadores de la película dibujaron entre 12 y 24 imágenes por segundo en algunas partes de la película y produjeron más de 160.000 cels de animación en total.

Todo ese trabajo valió la pena. A pesar de que George Lucas y Steven Spielberg aseguraron que no se podría comercializar en Estados Unidos, la cinta de Katsuhiro Ôtomo llegó a recaudar 80 millones de dólares en todo el mundo. Hasta 1997, con el estreno de La Princesa Mononoke -159 millones de recaudación-, Akira siguió siendo la segunda película de anime más taquillera de todos los tiempos. Fue, desde luego, la primera vez que Japón produjo una película tan exitosa entre el público occidental.

EL TOKIO DISTÓPICO DE 2019

Una explosión nuclear azota el corazón de Tokio y provoca el estallido de la Tercera Guerra Mundial. De pronto, el espectador avanza treinta años hacia el futuro. Es ahí cuando comienza realmente Akira, en una versión distópica de la ciudad, llamada Neo-Tokyo, en el año 2019. Durante la película surgen multitud de personajes, pero los hechos se narran a través del testimonio de dos huérfanos: Shotaro Kaneda y Tetsuo Shima.

Amigos de una pandilla de motociclistas, Kaneda y Tetsuo sobreviven sin saber lo que les deparará el futuro. Una noche, Tetsuo tiene un accidente con su moto y es ingresado en unas instalaciones militares. Allí, el gobierno lo secuestra cuando los científicos descubren que es el poseedor de la energía absoluta. Pero Tetsuo no está dispuesta a servir como cobaya humana y pronto se convertirá en una poderosa amenaza gracias a sus habilidades telequinéticas.

Mientras busca a Akira, el niño cuyos poderes psíquicos destruyeron Japón hace 30 años, Tetsuo pierde el control, consumido por el poder, y destroza Neo-Tokyo a su paso. Mientras tanto, un grupo de otros niños con poderes psíquicos, comandados por su amigo desde la niñez Kaneda, atraviesan la ciudad para detener a Tetsuo y frenar el desastre.

LAS CLAVES DEL ÉXITO

Muchas son las razones por las que Akira sigue manteniendo una gran reputación entre los seguidores del anime tres décadas después de su lanzamiento. Para empezar, la animación es absolutamente espectacular. El anime más antiguo suele tener defectos en la voz de los personajes, la banda sonora y la calidad de la animación en general. Akira, sin embargo, fue años por delante de su tiempo, incluso superando a las películas de Studio Ghibli de aquella época.

Tanto Mi vecino Totoro como La tumba de las luciérnagas, ambas estrenadas en 1988, son famosas por sus tramas y la calidad de la animación. Sin embargo, ambas se reconocen rápidamente como parte del anime de los 80. En cambio, Akira fue un paso más allá y a nadie le sorprendería si la película de Katsuhiro Ôtomo tuviese como fecha de estreno finales de los 90 o comienzos de los 2000, dada su cuidada y avanzada factura.

También cabe destacar su hermosa banda sonora, compuesta por percusión japonesa y música techno, que se funden para crear una atmósfera futurista a la par que solemne. Todos estos factores se complementaron para terminar ofreciendo al espectador un nivel altísimo de producción. De esta forma, la película pudo acceder sin problemas al mercado occidental, acostumbrado a las animaciones de gran presupuesto de estudios como Disney.

PODEROSO LEGADO

El 6 de agosto de 1945, Estados Unidos atacó Japón con el lanzamiento de la bomba atómica sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki. Al menos 129.000 nipones murieron. Otros muchos miles fueron envenenados por la radiación. Sin embargo, los japoneses salieron adelante igual que los personajes de Akira, víctimas en su caso de la Tercera, y no de la Segunda, Guerra Mundial. Cuarenta años después, Akira se convirtió en un símbolo para los habitantes de su país de origen.

Arraigada desde el primer momento en Japón, la película tuvo también mucho éxito en el resto del planeta, especialmente en Estados Unidos. Aunque su estreno en cines fue muy limitado, su comercialización en VHS fue lo que encumbró a Akira entre el público occidental. Películas como La sirenita (1989) reinaban en aquella época.

Como es obvio, la producción, el estilo oscuro y las escenas de acción de Akira poco o nada tenían que ver con el cine Disney, por lo que la película situó definitivamente a Japón en el panorama audiovisual como gran aportadora de cintas de animación de calidad y con sello propio. Además, el dinero recaudado por Akira fue suficiente para lanzar la productora Manga Entertainment, que a partir de entonces produjo títulos tan famosos como Ghost in the Shell, Dragon Ball Z y Naruto. Todo gracias a la película que cambió el anime para siempre.