Alfredo Montero, director de 'La cueva': "El agobio es real, fue una experiencia descomunal y extrema"

Actualizado 08/07/2014 16:43:40 CET
Alfredo Montero
Foto: JOSÉ HARO

MADRID, 8 Jul. (EUROPA PRESS) -

   Alfredo Montero debutó en 2006 con el filme Niñ@s, con el que denunció con crudeza la pornografía y el abuso infantil, y ahora se atreve con el género de terror sin perder ni un ápice de ese realismo con el que se presentó en la industria cinematográfica porque, según ha reconocido este martes durante un encuentro con los medios, es lo que se le da "bien".

   El resultado lleva por título La cueva, una historia de terror en la que el director recurre a la narrativa de falso documental que hicieron famosa películas como El proyecto de la bruja de Blair o REC, en la que uno de los protagonistas graba todo con su cámara de vídeo, algo que para Montero, si se usa bien, puede tener un "mayor efecto" en el espectador.

   Precisamente, el objetivo inicial de Montero fue conseguir que el público se sintiera "identificado" con esta historia, que "a cualquier persona le puede ocurrir" y en la que no se recurre ni la "fantasía" ni a elementos externos como "música o efectos sonoros" para crear "tantos sustos", lo que, según confiesa el director, ha sido "lo más difícil" de este filme.

   La trama de este thriller, que llega a los cines españoles este viernes, se desarrolla en la paradisíaca isla de Formentera, lugar de origen de este director, al que acuden cinco amigos para pasar unas vacaciones idílicas. La curiosidad les lleva a adentrarse en una de las muchas cuevas que se esconden en el lugar y lo que comienza como una diversión acaba en pesadilla. Atrapados en algún lugar de este pasadizo, sin agua ni comida, se verán obligados a hacer cualquier cosa para sobrevivir.

CUEVA "ANGUSTIOSA"

   La cueva en la que se rodó esta película "es más angustiosa" de lo que se percibe en el filme, ya que el cineasta utilizó un gran angular que reproduce un aumento irreal del espacio. Al igual que los cinco protagonistas, el equipo también tuvo que arrastrarse por los estrechos conductos y permanecer agachado durante horas.

   "Te desorientas enseguida, el agobio es real. La roca era criminal para la carne y la piel, repetíamos las tomas 20 veces, así que fue una experiencia descomunal y extrema", recuerda el director, quien además afirma que tuvo que tomar calmantes en varias ocasiones para calmar el dolor que le producían las heridas.

   Allí fue donde Montero escribió el primer borrador de esta historia. "Te sientes abandonado, notas la presión, como si se fuera a caer una roca, y cuando pierdes de vista la luz te desorientas por completo", recuerda.

   La cueva se convierte en cierto modo en el principal antagonista de esta historia, pero también algunos de los personajes, que en un momento del filme deciden abandonar su humanidad para convertirse en zombis vivientes, una respuesta que el director buscó en profesionales de la medicina y de la antropología, en novelas y en películas, así como en su propia visión. "Pensé en dejar de comer dos días", bromea.

REMAKE ESTADOUNIDENSE

   El filme se rodó dos veces. Según cuenta Montero, la primera versión de la película se proyectó en el festival de Sitges en 2012 y allí un productor de Morena Films le convenció para rodar nuevas partes y limar algunos detalles del largometraje, de manera que la película que se estrena este viernes en la gran pantalla cuenta con "mayor tensión" y un "ritmo más evolucionado" que la primera cinta.

   Tras pasearse por diversos festivales, como el Festival de Málaga, el Fant en Bilbao, el Maremostra en Mallorca y el Nocturna en Madrid, Montero vuela al extranjero próximamente para llevar su debut en el terror a lugares como Rotterdam, Miami o Corea, donde el público ama este género y donde espera sorprender con un filme a base de elementos reales.

   Después, es probable que comience el rodaje de una versión estadounidense, tras haberse vendido los derechos de la cinta. En este sentido, Montero no tiene claro quién le gustaría que retomara su guion, pero está seguro de que ellos utilizarán un decorado. "Lo van a hacer en el estudio porque no tienen narices de hacerlo como nosotros", ha dicho.

Para leer más

Sensacine