Así se crearon los brutales vehículos de Mad Max: Fury Road

Actualizado 18/05/2015 13:03:29 CET
Los coches de Mad Max Fury Road
Foto: WARNER

MADRID, 16 May. (EDIZIONES)

   Mad Max: Fury Road ha llegado este viernes a los cines españoles dispuesta a arrasar en taquilla. Y lo hace con el ritmo frenético y de persecución del que hacen gala los más de 150 vehículos usados en la resurrección de la saga cinematográfica.

   La huída y la acción trepidante que protagonizan estos coches hace pensar en el uso de las últimas tecnologías en efectos especiales digitales. Sin embargo, según desvela The Hollywood Reporter, los coches que aparecen en la cinta tienen mucho más de reciclaje, visitas al desguace y fabricación específica para la cinta.

   "Aquí no hay una respuesta en los Gráficos Generados por ordenador (CG), no hay una salida fácil", ha asegurado Colin Gibson, director artístico de Mad Max.

   Este profesional supervisó la construcción a mano de los más de 150 coches que se necesitaron para rodar la cinta. Un proyecto que vuelve a encabezar, 30 años después, George Miller y que ha contado con un presupuesto de 150 millones de dólares.

   Entre los famosos coches destacan el Peacemaker, que nace del cruce entre el cuerpo de un Plymouth Valiant vintage de los años 70 con tanques de depósito, y el Gigahorse, el resultado de la fusión de dos Cadillac Coupe de Villes, unidos en un matrimonio de velocidad y artillería letal.

   Los dos Cadillac clásicos fueron pescados de un desguace. A estos unieron los responsables de la cinta un par de motores de Chevrolet V-8, una caja de cambios hecha a mano y ruedas traseras de tractor. Los dos coches completos, que conducen especialistas en Mad Max Fury Road, son probablemente algunos de los coches más extraños construidos para una película.

   "Rescatarlos, por su propia naturaleza es barato, y muchos de los trastos cuestan más que el precio de una grúa", ha explicado Gibson.

   Gibson ha afirmado que el Gigahorse evoca el pasado glorioso de "un mundo despojado, donde la mayoría no tiene nada". Por su parte, "los dos Cadillacs cortados y montados uno encima del otro en flagrante delito" hablan de una grandeza del pasado.

   "El apocalipsis quizá haya dejado la civilización en caída libre, pero hay siempre una inquietante memoria de grandeza, de tesoro abandonado, y pocas cosas transmiten ese eco de que una vez fueron reyes más que los alerones de un 59 Cadillac del 59 cromados o las luces de freno de color rojo de un cohete", ha señalado el director artístico.

TAMBIÉN USARON RÉPLICAS DIGITALES

   No obstante, también fue necesario recurrir a réplicas digitales de la mayoría de los vehículos, en especial para complementar los planos amplios y panorámicas.

   Asimismo, estas réplicas eran para ellos un apoyo, en el caso de que los coches reales fueran destrozados o dañados por accidente. Pese a esto, Gibson defiende que "es más emocionante, de hecho, cuando tu logras lo imposible en vez de recurrir a Photoshop".

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