Actualizado 05/02/2016 13:30:09 +00:00 CET

Crítica de El renacido (The Revenant)

El renacido (The Revenant)
FOX

MADRID, 5 Feb. (EUROPA PRESS -Israel Arias)

    La brutalidad y la belleza, lo trascendente y lo primario, el amor y la traición, la venganza y el perdón. Todos los blancos y negros que componen esa gran masa gris que es la naturaleza humana se dan cita en ese peliculón que es El renacido (The Revenant), otro colosal trabajo de Alejandro González Iñárritu, protagonizado por otro ya habitual de la excelencia: Leonardo DiCaprio.

   Una cinta en la que el responsable de Birdman, Biutiful o 21 gramos vuelve a dar rienda suelta a su ambiciosa forma de entender el cine yendo más allá de la odisea de supervivencia y venganza de la que parte para trascender hasta lo que él mismo define como una extrema "metáfora de la vida", un catártico relato sobre el crecimiento espiritual a través del dolor.

   Con esa pretenciosa, dirán unos, bendita, decimos otros, vocación Iñárritu arma más de dos horas y media de inmenso cine crudo, seco, sin apenas diálogos que deviene en un tratado sobre la trascendencia del sufrimiento y el reflejo de la inquebrantable voluntad humana.

   Y lo hace valiéndose de espectaculares planos secuencia, de viscerales pasajes dotados de un brutal hiperrealismo y de poderosas imágenes de la naturaleza más salvaje y violenta. Elementos negociados todos ellos con un sentido de la poética visual que inevitablemente trae a la mente el recuerdo del mejor y más reciente Malick. No en vano ahí, prolongando las interminables jornadas de rodaje hasta conseguir esa luz o ninguna, estaba el genio del multioscarizado Emmanuel Lubezki (Gravity, Birdman o El árbol de la vida).

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VALIÓ LA PENA, LEO

   Y si aludimos a las en estas fechas omnipresentes estatuillas, hay que detenerse en el caso DiCaprio. Muy posiblemente eligió este proyecto -cuyo rodaje fue una aventura de una épica por momentos comparable a lo reflejado en pantalla- pensando en que todo sacrifico es bueno en pos del dorado tío Oscar. Y, muy posiblemente, Leonardo consiga al fin levantarlo el próximo 28 de febrero en el mismo escenario que le ha visto salir en cuatro ocasiones con las manos vacías.

   Hay quien dice que mejor sería que no lo ganara, que así seguirá regalándonos papelones año sí y año también. Puede que no les falte razón, pero después de esta nueva exhibición que es El renacido, y de las que ya acumula... es justo y necesario.

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   En El renacido asistimos a una experiencia cinematográfica única, implacable y desgarradora en la lucha del hombre contra los elementos y sobrecogedora y verdaderamente enriquecedora en su dimensión mística y espiritual. Una película descomunal.